Aquella noche te pedí, con manos temblorosas y la mirada entristecida, un poquito de tu ayuda. Parecía que a cada frase salida de ti, me encaminabas a reencontrar mi sendero, mi vereda abierta al sol y al viento... a mi acostumbrada libertad... Y entre más disfrutaba de tu cuerpo, de tu vibrar - entre mis manos - y la magia de tu voz, mas me enredaba en un mar de pasión que me ahogaba con la paz del ojo del huracán. Tuviste la capacidad de atraparme y de hundirme en un mundo de recuerdos del que siempre quise escapar...
Aquella noche, como después en muchas otras, te pedí que con tu voz y tu ternura me ayudaras a olvidar su piel, su aroma, su mirada, sus besos y su fuego: esa pasión que me consume y lastima en la distancia... pero no, solo me hiciste recordarla más y acrecentaste su amor en mí como la desgarradora ola que golpea los barcos en el muelle, sacudiéndolos con su poder.
No quiero tocarte nunca más... No quiero sentirte vibrar en mis manos ni cerca de mi pecho. No quiero y aunque pretendo rechazarte, en mi alma brota una clara verdad: Aunque me hagas recordarla y adorarla más, también te amo; sí, te amo igual que a ella, mi dulce guitarra.
Estoy viejo de esperar en mi silencio tantas horas que forjaron mi sentir, y cansado de vagar en mil otoños me reprocho del ayer que no viví.
Mas soy joven cuando estoy junto a tu cuerpo y me entrego ciegamente a tu pasión, porque vives en mi sangre como el fuego incendiando mis sentidos y mi amor.
Yo soy niño cuando siento tus caricias y en tu hombro me refugio sin temor; y me duermo entre sonrisas con tus besos, cobijado por la paz de tu canción.
Voy naciendo nuevamente en tus cariños, saboreando la ternura de tu voz; cuando arrullas con dulzura mis ensueños veo tu imágen y la mía junto a Dios.
El dia de ayer intenté escribir un artículo nuevo, pero era tanta mi indignación, frustración y coraje que no pude hacerlo. ¿Cómo es posible que una persona, o un grupo de ellas atente de tal manera contra inocentes? ¿Contra familias con niños? ¿Contra ancianitos? La noche del lunes 15 de septiembre pasado fueron detonadas dos granadas de fragmentación; arrojadas contra un mar de gente inocente que había acudido a presenciar la ceremonia de el grito de Independencia de México en la plaza principal de Morelia, Michoacán. Hasta este momento hay 7 muertos y 101 heridos de gravedad...solo Dios sabe si las cifras van a quedarse ahí. Aun no hay detenidos, pero si los hubiera, ¿podrán pagar de alguna manera las vidas que quitaron? ¿El trauma psicológico que dejan en los que sobrevivieron? Las imágenes que vi fueron terribles. No puedo ni quiero contarlas aquí. Solamente una que se me quedará grabada por siempre: una niña, una criaturita desamparada con una piernita destrozada, con lágrimas en los ojos, ensangrentada y sosteniendo un globo...el mismo que momentos antes le había comprado la persona que la acompañaba, probablemente su mamá y que yacía muerta junto a ella... Dios, ¿cómo permites esto? Sé que no debo cuestionar sus decisiones, sus designios, su voluntad, pero Sí puedo condenar abiertamente ese tipo de comportamiento, porque somos los seres humanos quienes actuamos contra nosotros mismos, contra nuestros semejantes... y en consecuencia contra Él. Desde aquí, una oración por los muertos, heridos y todos sus familiares. Que Dios les dé descanso, salud y rápida resignación. Para quienes hicieron este daño, solo puedo decirles "que DIOS los perdone"
Hoy te vi... Como una imagen semi eterea, como un arcángel de luz en el camino, imposible de tocar.
Y caminé cerca de ti cuidando tus pasos, velando tu luz; mirándote entre las sombras de los árboles del pueblo.
Y tu andar entre veredas se volvió mas firme y seguro ante mí. Tu respiración más fuerte y mi corazón mas loco.
Porque al sentirte cerca, mis años de silencio se me vinieron de golpe como una carga dulce que ya no quiere ausencias ni lágrimas ocultas ni soledad del alma.
Déjame amarte como te amo, e ir caminando junto a ti de madrugada... Verás que el alba llegará mas limpia cuando camines de regreso a casa.
Déjame amarte como te amo, darte mi paz que se extravió en el tiempo y si tu pelo roza con amor tu frente serán mis besos que te lleva el viento.