Me parece más que razonable que queramos sentirnos guapas y que para ello sigamos una dieta, pero por favor, hagámoslo con cabeza. Si bien se escucha mucho aquello de “consulta a tu médico”, a la hora de la verdad, en la mayoría de los casos basta con leer un libro o rebuscar en internet para seguir los dictados de quienes se consideran gurús en estas lides.
Uno de estos gurús, que se ha puesto de moda últimamente por algunas locas celebrities que le siguen es Venice A. Fulton, que ha creado una dieta para perder 9 kilos en 6 semanas. Ahí es nada. Eso sí, en su método digamos que la salud queda en un segundo plano. Atacando a la psicología de la “víctima-lector”, el escritor –que por cierto, no es médico, sino que estudió ciencias del deporte– nos propone una serie de consejos para adelgazar tan “prácticos” como no desayunar, bañarse o ducharse con agua fría (súper agradable) y comer proteínas con una cantidad de carbohidratos similar a lo que ocupan cuatro iPhones o cuatro Blackberrys. Según él el tipo de carbohidrato no importa, así que ¿por qué no aprovechar y comerte un buen donuts? Demencial.
Pero lo que más me indigna es el tonito en el que está escrito el “manual”. Apela y tutea constantemente abusando de las exclamaciones (¿siguiendo técnicas de coaching?) y diciendo cosas como “Los médicos están entrenados para descubrir y tratar una dolencia, no para mejorar la salud ¡Y no tienen ni idea de cómo hacer que dejes a todos con la boca abierta!”. Pues eso.
Lo peor de todo, es que si estos cantamañanas existen es porque tienen su público. Ojalá aquellos que se acerquen a esta suerte de “curanderos” lo hagan con algo de cabeza y terminen actuando bajo los dictámenes de su propio sentido común.
Este mes le toca el turno a Cocinando y disfrutando, un blog de recetas de cocina en el que nuestra usuaria roverca nos explica de manera clara y sencilla cómo preparar platos dignos de ser llamados “alta cocina”.
El mes de abril ha sido un mes muy productivo para este blog, ya que, nos ha ido enseñando sus recetas que van desde las ensaladas a las carnes pasando por los postres más suculentos. Hemos aprendido que el salmón y el kiwi hacen una perfecta combinación y que se pueden preparar unos huevos fritos con patatas de postre hechos con melocotón en almíbar, yogur y trocitos de manzana.
Te agradecemos mucho, roverca, tu colaboración con nosotros y por eso queremos reconocer tu trabajo para hacer de enfemenino.com un portal cada día mejor.
Viendo este blog nos ha entrado tanta hambre a la redacción, que nos vamos a separar del ordenador por un momento para ir a comer. A ver si alguien se anima a preparar alguna de las deliciosas recetas de roverca.
La zona de Gran Vía es el destino de los planes de fin de semana de muchos madrileños y otros tantos de fuera de Madrid. Las posibilidades son infinitas, pero lo que en realidad hace especial al Broadway madrileño es la cantidad de cines reconvertidos en teatros de musical que hay. Además existe también una amplia oferta de restaurantes para disfrutar de una comida agradable y a buen precio antes o después de nuestro espectáculo favorito.
Uno de estos restaurantes es Garbo, que ahora cumple su quinto aniversario. La semana pasada tuvimos el gusto de cenar allí y la experiencia fue bastante buena. Destacable la calidad de los platos y el buen precio de la carta.
Además, para estar situado en la céntrica Plaza del Carmen, goza de un ambiente tranquilo en el que poder disfrutar de una cocina italiana con toques mediterráneos, tanto en el local, con una cuidada decoración diseñada para disfrutar con los cinco sentidos, como en su terraza, vestida ya de primavera y preparada para el buen tiempo.
Los platos te enamorarán solo con el nombre: Amore mío o Provolone Pomodoro son nuestras sugerencias. La cuidada selección de ingredientes que van desde las deliciosas láminas de trufa negra hasta los delicados pétalos de rosa, no solo adornan los platos de este rincón italiano del centro de Madrid, sino que también activan todo tipo de sensaciones en nuestro paladar que, al saborearlas, se transformarán en experiencias inolvidables.
Esta semana la capital española ha vivido una de las semanas más glamurosas. Manolo Blahnik y Olivia Palermo se daban cita en dos maravillosas fiestas que rendían culto al mundo de la moda y la elegancia.
La it girl Olivia Palermo, de la mano de Rochas, aparecía en la Residencia de Francia para compartir junto a Maribel Verdú, nuestra embajadora española de la marca, una noche muy especial. Lo cierto es que a pesar de que ambas llegaron juntas en el mismo coche, Maribel salió antes y tuvo que esperar – como el novio espera en el altar a su futura esposa- a que el plato fuerte de la noche, Olivia, llegase. Ya en photocall, ambas sonrieron, charlaron como si se admirasen de toda la vida, fotito por aquí y fotito por allá, y poco más. Una vez salieron de cámaras cada una por su lado y adiósmuy buenas. De hecho, Maribel Verdú, que estuvo más borde y distante que la diva de esa noche, tardó en irse más bien poquito. Al parecer, tenía que coger el avión para irse volando hasta el Festival de Málaga, pero, a mí que me perdonen, pero nunca he entendido esto de ir a un evento para hacerse sólo la foto. Si vas, vas.
Olivia, por el contrario, disfrutó algo más el evento y al menos cumplió la hora de rigor. Muchas de las asistentes querían plasmar su momento junto a la guapa neoyorquina y lo cierto es que se dejó. Aunque poco a poco, sin agobios y con el visto bueno de su acompañante, que gestionaba quién se hacía la foto con ella y quién no.
Hablamos de Olivia como si fuese alguien y, lo cierto, es que si ella es conocida es por ser hija de un importante promotor inmobiliario neoyorquino que la hizo nacer dentro de la jet set del Upper East Side. Muy a lo Gossip Girl, ya sabéis. Pero si nos ponemos así, confesamos que es muy mona y que, a diferencia de otras, utiliza el dinero muy bien y de forma elegante.
Pero si alguien ha conseguido su puesto en el mundo de la moda española y ha hecho verdaderamente un favor a la marca España de la que tanto se habla ultimamente, ese es Manolo Blahnik. Ayer jueves, regresaba a nuestro país para la entrega de los Premios Condé Nast Traveller 2013. La fiesta, celebrada en los jardines Cecilio Rodríguez de Madrid, dio cita a las más prestigiosas modelos de nuestro país y al diseñador, que fue galardonado con el Premio Espíritu.
Los componentes de Dorian no son especialmente guapos, su vocalista no pasaría el primer casting de Operación Triunfo y es probable que nunca los escuches en Los 40 Principales. Pero qué más da. Dorian tienen un magnetismo que va más allá de los clichés y consiguen crear una atmósfera mágica con su música. Y eso es de esas cosas que, o se tienen, o no se tienen.
Ayer el grupo catalán ofreció el primero de los dos conciertos que les hacían visitar Madrid esta semana. A pesar del esperado y fatídico partido que llevó al Real Madrid al borde del abismo y que hacía presagiar más de una baja entre los asistentes al show, parece que allí estábamos todos presentes, a juzgar por el lleno absoluto en la sala Joy.
Y aunque tengo que reconocer que fue mi primer concierto de Dorian, y que por tanto no puedo compararlo con otros que hayan dado, sí puedo decir que soy fiel seguidor de la banda desde que lanzaran aquel imprescindible A cualquier otra parte, por lo que esperaba este día como agua de mayo. O de abril, más bien. Junto a ese tema, se escucharon casi todas las canciones de su nuevo disco, La velocidad del vacío, y revisitaron otros clásicos en su discografía, como Verte amancer, Paraísos artificiales o La mañana herida.
A pesar del contundente setlist y de los esfuerzos de Dorian por arrancar al público a bailar, algo les faltaba a los asistentes que a veces no conseguían dar señales de vida. Igual eran acérrimos madridistas siguiendo en Twitter los derroteros del partido (que vi a más de uno). Pero no era mi caso, que ni me iba ni me venía, así que prácticamente me pasé la hora y media que duró el show saltando y cantando.
Al final, eso sí, la banda barcelonesa fue convenciendo y el público se animó a base de hits, en un final apoteósico con La tormenta de arena y Los amigos que perdí. Tras el concierto, la banda al completo bajó a cantar Tan lejos de ti en acústico entre el público, un último regalo que acompañaron con una frase final. “Nos vemos en los festivales este verano”, dijo Marc, el vocalista, antes de marcharse. Y les tomamos la palabra. ¡Allí nos veremos!