Por fin alguien ha descubierto algo dentro de mi. Mis tiroides no funcionan como debían y eso debe estar impidiendo el correcto funcionamiento de mi cuerpo y de mi mente.El doctor Molina me ha parecido muy humano.Ha sabido escucharme, consolarme,proponerme mas pruebas para diseñar un plan de mejora ...y ha sabido ofrecerme un pañuelo para mis lágrimas.En él confio y espero a setiembre. Me tratado como nadie ha sabido hacerlo.Hace tiempo que no me encuentro bien. Y en ningún momento lo ha puesto en duda. Por primera vez en mucho tiempo tengo esperanzas, y hoy si, desde mi ventana he podido contemplar el eclipse de luna de principio a fin.Y he podido redactar una lista de proyectos para mi futuro. He sido feliz unas horas.
Esta noche es la noche con más magia del verano. La noche en que tus deseos más anhelados pueden cumplirse. La lluvia de estrellas fugaces que puedes ver nítidamente como nunca. Recuerdo mi adolescencia en la playa con cremat,besos furtivos mientras nuestros dedos iban levantandose para señalar a los amigos donde caían una y otra vez. Alborozo y voces, ahí! mira! allá!Y mezcla de propósitos y ganas de que ocurrieran cosas esperadas. Más tarde recuerdo mis niños envueltos en mantitas, mientras mis hermanas, padres, sobrinos esperábamos la oscuridad absoluta de una azotea de verano para entrar en la magia de la noche tan esperada. Hoy, en mi piso de ciudad veo un cielo claro,con su contaminación lumínica.Y estamos solos. Ni mis hijos estan ya aqui. Y no podemos desear, porque no vemos nada.Y no vemos nada porque no tenemos deseos.Y las lágimas de San Lorenzo son hoy mis lágrimas, mientras intento disllumbrar en el horizonte una estrella fugaz, aunque solo sea una, para saber que aún sigo viva.
Los días pasan. Mi mamá está estable, a pesar de que cada día necesita más y más ayuda. és mi papá quien ahora compra, cocina, le lleva el desayuno a la cama...y algo que me enternece...le lava el cabello, la peina... Todo ternura, con sus 86 años que cumplirá en noviembre. Mañana le operan a él de cataratas. El batallón familiar está a punto para la organización y la ayuda. Sin embargo mi hermana mayor no me habla.Mi segunda hermana hace de puente. No puedo entenderlo.No me perdona que esté de baja por depresión. No lo comprende. Y dice que soy una fresca y que ella está pagando mi sueldo. Me entristezco. Mi hijo mayor a penas me llama porque me dice que no tiene tiempo, aunque me pide que vaya a cuidarle el gato porque se van unos días a la montaña. El pequeño sale y entra con amigos. él si me besa y me alegra los días que lo tengo. Y mi marido trabaja y trabaja para llegar y enfadarse porque dice que no hago nada de la casa. No entiende que no tengo fuerzas. Yo misma me he encargado de aislarme. Tengo apenas una amiga. Y el que un día fué mi íntimo amigo ahora dice que no se fía de mi. Ojalá mi enfermedad fuera algo físico y visible. Acaso asusto a la gente? Solo necesito cariño.¿ Por qué huyen? Qué mes de agosto tan extraño. Sin mar, sin viaje, sin vacaciones...pendiente del teléfono, llorando a ratos en la soledad de las cuatro paredes...Confio en que después de la tempestad llegue la calma a mi espíritu y encuentre mi verdadera razón de existir. Como el agua fría puede aliviarme del calor estival, encontrar el alivio en el camino de la vida.
Mi blog está al día. He intentado hacer un resumen de mi vida desde mi infancia hasta el día de hoy. A partir de este momento el blog se convierte en un diario personal actualizado ,si no cada día , al menos de semana en semana. Estoy en un momento especial. Muchas cosas no me funcionan y otras son proyectos que querría realizar. Me siento sola y triste. Voy a perder lo que me ha dado la vida.Y puedo hacer poco. ¿A quien voy a llamar por teléfono para contarle mi día a día?¿Quien va a darme esos consejos llenos de amor , sabiduría y experiencia? ¿Y que va a ser de mi padre, que no se ha separado de ella jamás en más de 60 años? Hoy me siento así.Muy triste. Mañana será otro día.
Me sentía inútil, abandonada, culpable...creía haberme enamorado de verdad y ahora me sentía vacia. La culpabilidad me roía por dentro y ahora ya era incapaz de hacer cualquier cosa que supusiera un mínimo esfuerzo. El pozo era profundo y no tenía escaleras. Así que con ayuda de profesionales y de mis propias reflexiones comencé a sopesar los pros y los contras de muchos aspectos de mi vida que debía cambiar. Tenía que recuperar la relación al 100% con mis hijos. Saber que mi casa seguiría siendo la de siempre.Pedir la baja laboral porque me sentía incapacitada para hacer bien mi trabajo.Trabajar con niños es tener en tus manos material muy sensible.Yo no podía educar, si era incapaz de tomar las riendas de mi vida. Así que empecé a remodelar mi vida y dejé volver a casa al padre de mis hijos que lo estaba pasando muy mal. No fue como antes, pero el respeto y la ayuda mutua frente a la educación de los chicos nos funcionó desde el primer día. Después cuando menos lo esperaba, mi hijo con 19 años me pidió un apartamento que yo tenia en la playa(los únicos ahorros de mi vida)y junto con su novia se fueron a vivir juntos. Estudiarían en la universidad y trabajarían media jornada en la hostelería. Los primeros días sentí el vacio de su marcha y no podía dejar de llorar. Pero verle feliz hizo que me conformara a que él así lo había decidido y yo lo había aceptado al dejarles la casa. Me dediqué al pequeño, que empezaba a tener sus primeros desengaños amorosos y a ir mal en los estudios.Así que procuraba estar a su lado y ir recuperando una vida más o menos normal. Con el personaje, al que no sé porque quise tanto, mantuve una amistad cordial hasta que la realidad nos llevó a ser conscientes que llevar ese tipo de relación no podía ser ,y todo se transformó en una guerra abierta, de mensajes y comentarios de lo más desagradables. Descansaba en casa mientras los médicos trataban de averiguar que es lo que realmente me producía tal cansancio.Falta de minerales? Una enfermedad autoimmune? O depresión? Sin afirmar rotundamente cual de las tres cosas era , los especialistas estaban de acuerdo en que era un cúmulo de las tres. Y sobre todo un shock post-traumàtico de lo que tuve que pasar en el trabajo. Y cuando la medicación, más suave que antes, y la psicoterapia comenzaban a animarme para salir de todo este lio de sensaciones y sentimientos, le diagnostican a mi madre un cancer terminal sin solución.