Muchas veces tenemos miedo... Miedo de lo que podríamos no ser capaces de hacer. Miedo de lo que podrían pensar si lo intentamos. Dejamos que nuestros temores se apoderen de nuestras esperanzas.
Decimos que no, cuando queremos decir que sí. Nos callamos cuando queremos gritar y gritamos con todos cuando deberíamos cerrar la boca.
¿Por que? Después de todo sólo vivimos una vez. No hay tiempo de tener miedo.
Nada está escrito. Nada está hecho. Ni siquiera lo imposible. Todo depende de nuestra voluntad. De esa fuerza que nos sale de adentro. De decir "si puedo" a cada desafío.
Están los que llevan amuletos, los que hacen promesas, los que imploran mirando al cielo, los que creen en supersticiones. Y están los que siguen corriendo cuando le tiemblan las piernas.
Tiempo sobra para los mediocres, ¡ tiempo falta para realizar tus sueños!
No nos da risa el amor cuando llega a lo más hondo de su viaje, a lo más alto de su vuelo: en lo más hondo, en lo más alto, nos arranca gemidos y quejidos, voces de dolor, aunque sea jubiloso dolor, lo que pensándolo bien nada tiene de raro, porque nacer es una alegria que duele.
"Pequeña Muerte", llaman en Francia a la culminación del abrazo, que rompiéndonos nos junta y perdiéndonos nos encuentra y acabándonos nos empieza.
Pequeña Muerte, la llaman; pero grande, muy grande ha de ser, si matándonos nos nace.
Un hombre del pueblo de Negua, en la costa de Colombia, pudo subir al alto cielo. A la vuelta, contó. Dijo que había contemplado, desde allá arriba, la vida humana. Y dijo que somos un mar de fueguitos. El mundo es eso -reveló- Un montón de gente, un mar de fueguitos.
Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás. No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas.
Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca, se enciende...
Entre los antiguos mitos budistas figura un paraiso perdido, conocido como Chang Shambhala, la fuente de la sabiduría eterna donde vivían seres inmortales en armonía perfecta con la naturaleza y el universo.
En la India, oculto entre los Himalayas, se llama Kalapa, mientras que la tradición china lo ubica en los montes Kunfun. En la antigua Rusia se hablaba de la legendaría Bielovodye, la tierra de las Aguas Blancas, donde vivían santos ermitaños de inmensa sabiduría.
El día que llegó a mis manos la novela de James Hilton, titulada "Horizontes Perdidos", fue cuando tuve la dicha de conocer dicho mito, y desde entonces, ansío encontrar el camino y el lugar, que me conduzcan hasta mi paraiso oculto...mi soñada y deseada, Shangrí-La.
Vienen pronto unas fiestas que simbolizan entre otras cosas, la ilusión de ofrecer y recibir regalos... Regalos a veces sencillos, otras difíciles, pero poco o mucho, regalos que tienen un precio. Siento que olvidamos otros regalos, que son gratuítos, aunque no podrían comprarse...son obsequios que deberiamos ofrecernos a díario, son, y estoy convencida los mejores regalos con que nos podríamos sorprender, en esos momentos o días que nos lo solicitan o necesitamos... Aquí dejo mi lista de Regalos Gratuítos, para los corazones que los pidamos.
EL REGALO DE "ESCUCHAR" EL REGALO DEL "CARIÑO" EL REGALO DE LA "SONRISA" EL REGALO DE LA "COMPRENSION" EL REGALO DEL "FAVOR" EL REGALO DE LA "TERNURA" EL REGALO DE LA "GRATITUD"
Se pueden repetir regalos y no hay problemas de que se agoten, pues de éstos, siempre hay suficientes cantidades para todo el mundo que los deseen.