Mis días lo que me queda Quiero que me los des para amarte La vida entera Quiero envejecerla Quiero dártela a ti
Quién quiere andar por la tierra Pudiendo volar y volar Así escalar cualquier montaña Atravesar cualquier mar Amar es encontrar el paraíso En el que todo ser humano siempre quiso entrar
Y hoy en un bar te busco Te encuentro Me atrapas Te miro atenta Eres libre como yo y así lo siento Me das tu aura No pasa el tiempo Seguimos tu y yo
Yo te hablo de sueños también de defectos Hablo de darte medianoches En un mundo perfecto Puedo, quedarme a tu lado Y en ti bien enredada En el despertador de un lunes O en el cubata de un sábado Puedo, compartir besos, cama y huevos No habrán más miedos ni celos Ni duelos ni juegos de egos
Me pego a tí como un imán Mis días ya sé a dónde van Recuerdos negros ya no volverán No se repetirán Tu estás aquí y eres mi guía Y ahora por fin pegada a ti
Así quiero pasar mis días Ahora sé que eres tú El destino de mi suerte Feliz de encontrarte Impaciente por tocarte
Yo también quiero ser Tu sudor tu vigor Tu noche y tu sol Morir abrazados haciendo el amor
Mis días lo que me queda Quiero que me los des para amarte La vida entera...
Para los antiguos nórdicos, las Valkirias eran doncellas, mensajeras del mismísimo dios Odín, enviadas por él para decidir la suerte de aquellos que intervenían en los combates. Cuando se libraba una gran batalla, éstas guerreras eran enviadas a la tierra montadas en veloces corceles voladores de color blanco. Una vez empezada la lucha, se dividían en dos grupos, y se situaban junto a los dos ejércitos combatientes. Y una vez allí, designaban a los guerreros que por su valentía debían de tener el honor de sucumbir en la lucha, para luego ser transportados al Valhala (el paraíso de los guerreros valerosos), utilizando el arco iris como calzada.
Cuando las valkirias cabalgan, sus armaduras producen un brillo que ilumina todo el cielo del norte. Este brillo es el origen de la aurora boreal. Su nombre significa "seleccionadoras de los caídos".
No las encontramos en ninguna otra mitología, quizás porque ningún otro pueblo era tan dado a las guerras y a los combates como los propios vikingos, para quienes no había nada que otorgase mayor honor que morir en el fragor de una batalla. Encontrar la muerte luchando y a edad temprana, era lo que todo vikingo soñaba desde muy joven, de ahí que las valkirias tomen parte enseguida de sus leyendas y creencias.
Aunque no eran realmente diosas, sí tenían la categoría de semidiosas, y eran consideradas verdaderas guerreras. Por eso siempre vestían con ropas de batalla, armaduras, corazas y cascos, y llevaban espadas en sus cinturas. Así se las ha representado desde hace miles de años, aunque tan solo algunos de esos grabados han llegado hasta nosotros. Además, es de destacar que las valkirias son todas de sexo femenino. Hasta ahora, no se conoce en las mitologías una figura semejante personificada por hombres.
Espíritu, fuerza y sabiduría de Valkiria, son cualidades que pido me conceda Odín para lograr alcanzar mi destino…
La vida, sin nombre, sin memoria, estaba sola. Tenía manos, pero no tenía a quién tocar.
Tenía boca, pero no tenía con quién hablar. La vida era una, y siendo una era ninguna.
Entonces el deseo disparó su arco. Y la flecha del deseo partió la vida al medio, y la vida fue dos.
Los dos se encontraron y se rieron. Les daba risa verse, y tocarse también.
(Galeano) Fue entonces cuando se juraron amor eterno...porque uno sin el otro, no podían caminar.
Postdata: Queridas amigas y amigos de enfemenino, en este mes de Mayo se cumple mi primer año de creación de mi blog... Quiero agradeceros vuestra amistad, fidelidad y cariño. Durante este tiempo, he sido muy afortunada por haber conocido y querido a personas muy entrañables y especiales para mí...que llevo y quedarán siempre en mi corazón.Y lo que todavia es más importante y valioso para mi...que me he sentido y me siento muy amada. Os dejo un abrazo inmenso envuelto de mi amor y gratitud, y con el deseo... que seaís todos muy felices. Que el amor os acompañe siempre...!! Os quiero mucho.
Madre Tierra simboliza el amor maternal, es ella quien vela por nosotros y nos acoge con gran amor. Nuestra Madre Tierra nos renueva con su gran energía que esparce por doquier, para el disfrute de todos sus dones.
En la medida que estemos en armonía con ella, nos protegerá, nos mostrará cómo coexistir junto a ella, y de éste modo, nunca nos atacará.
Tenemos que despertar nuestra conciencia y aceptar que los cuatro elementos de la Tierra están dentro de nosotros, y en la medida en que equilibremos nuestro interior, nos uniremos con nuestra Madre.
Cantaré a la tierra, madre de todas las cosas, milenaria, sustento de todos los seres existentes tanto en la tierra, en el mar como en el cielo... Feliz aquel a quien tú honras, benévola, generosa, justa, sabia, todo lo tiene en gran abundancia. Para los hombres tales, la fértil tierra se carga de frutos, en el campo abunda el ganado, la casa se llena de bienes, el mar nos ofrece sus tesoros y el cielo nos llueve esperanza...
Te saludo, madre de los dioses, esposa del estrellado cielo. Dame, benévola, por este canto una vida digna, grata y feliz....
Y yo te honraré y respetaré, y llegado mi momento, en tus entrañas mi cuerpo reposará...
Una tarde, estaba con un amigo y él abrió el cajón de la cómoda de su esposa y levantó un paquete envuelto en papel de seda.
- Esto - dijo - no es un simple paquete, es lencería. Tiró el papel que lo envolvía y observó la exquisita seda y el encaje. -Ella compró esto, la primera vez que fuimos a Nueva York hace 8 o 9 años -. Nunca lo usó, lo estaba guardando para una ocasión especial. Bueno, creo que esta es la ocasión. Se acercó a la cama y colocó la prenda junto con las demás ropas que iba a llevar a la funeraria. Su esposa acababa de morir. Volviéndose hacia mí, dijo:
- No guardes nada para una ocasión especial, cada día que vives es una ocasión especial.
Todavía estoy pensando en esas palabras que han cambiado mi vida. Ahora estoy leyendo más y limpiando menos. Me siento en la terraza y admiro la vista sin fijarme en las malas hierbas del jardín. Paso más tiempo con mi familia y amigos y menos tiempo en el trabajo. He comprendido que la vida debe ser un patrón de experiencias para disfrutar, no para sobrevivir.
Ya no guardo nada. Uso mis copas de cristal todos los días. Me pongo mi blusa nueva para ir al supermercado si así lo decido y me apetece. Ya no guardo mi mejor perfume para fiestas especiales, lo uso cada vez que me provoca hacerlo.
Las frases "algún día" y "uno de estos días" están desapareciendo de mi vocabulario. Si vale la pena verlo, escucharlo o hacerlo, quiero verlo, escucharlo o hacerlo ahora. No estoy segura de lo que habría hecho la esposa de mi amigo si hubiera sabido que no estaría aquí para el mañana que todos tomamos tan a la ligera. Creo que hubiera llamado a sus familiares y amigos cercanos. A lo mejor hubiera llamado a algunos antiguos amigos para disculparse y hacer las paces por posibles enojos del pasado. Me gusta pensar que hubiera ido a comer comida china: su favorita. Son esas pequeñas cosas dejadas sin hacer las que me hacían enojar si supiera que mis horas están limitadas. Estaría enfadada porque dejé de ver a buenos amigos con quienes me iba a poner en contacto algún día. Molesta porque no escribí ciertos correos que pensaba mandar uno de estos días. Irritada y triste porque no les dije a mis padres, mis hermanos y a mis amigos con suficiente frecuencia cuanto los quiero...
Ahora trato de no retrasar, detener o guardar nada que aportase risa y alegría a mi vida. Y cada mañana me digo a mí misma que este día es especial, cada hora, cada minuto, cada momento es especial....desde hoy y para siempre.