Descripción: Me casé por conveniencia. Él quería papeles; yo, salir del país. Pero él se empeñó en fingir. Yo, en atenerme a las consecuencias. Fue un infierno con tecla de repetición y unas cuantas subidas al cielo. Y luego mejoró, pero me hice adicta a las válvulas de escape.
La línea de sus pectorales era perfecta. Piel esculpida, casi afilada al unirse y prolongarse con los músculos de sus hombros. Y su rostro, tan perfecto que incluso los maníquies de plástico de las tiendas lo copian...
¡¡HOY ME CAMBIO DE BLOG!!
Estoy en "TODOS MIS AMANTES 2", como Sinmarah2. ¡A ver si pasaís a verme y me decís algo! Que excepto Poort, las demás me habeís dejado ABANDONADA.
Y hoy también es el día en el que se acaba mi paciencia con Til. Ya sé que estáis harta de él. Y yo también. Por eso necesito ¡YA! poner un fin a nuestra historia, ya que, aunque para él se haya acabado, no es así para mí, no hasta que obtenga respuesta a todas mis preguntas. Le voy a pedir una hora. Y si no me la concede, le amenazaré. Sé donde vive su madre. Está el asunto de su supuesta hija. Y a su jefe le tengo cogido por el mango, jeje. Sé que podría despedir a Til a cambio de un verano de sexo conmigo. Y aunque el jefe más o menos no me resulta agradable, con la ola devastadora de la venganza en las venas, sería capaz. Pero lo importante es que Til se crea la amenaza. No puede permitirse perder el trabajo, ya que lo tiene vinculado a su vivienda.
En fin, que no me dejéis sola, ¡que tengo mucho miedo! Til tiene mucho poder sobre mí y a veces ocurren tragedias, y no debe pasar nada de lo que pueda arrepentirme o que me cierre para siempre las puertas a Playa Canchal.
¡Hoy estoy súper feliz! Ayer ocurrió un milagro. Eso de estar en el sitio justo en el momento justo, gracias a dejar a mi hija ir a donde le daba la gana y yo simplemente seguirla. Pues me encontré con alguien que puede que me salve el verano. No me quiero hacer ilusiones, pero de la negrura, he pasado a la luz.
Y le cogí prestado a mi niñera un libro, que como por arte de magia parece que hablase sobre mí, mi marido y Til. Y como me siento como un inspector repasando viejas pruebas y archivos, hoy he dado con una nueva línea de investigación. Yo creo que todo va a ser culpa de mi hija, de los rumores sin aclarar de si es de Til o no. Puede que él quiera que yo vaya sin marido y con ella. Lo que de momento no ha ocurrido. Quizá por eso dijo lo de "Ya te vale, venir con tu marido". Pero es sólo una conjetura. Desde luego, con ella siempre ha sido muy cariñoso. Ya me fijaré la próxima vez. Y soy tonta, porque ayer le dije a la niñera que no iba a ir a Playa Canchal y que podía regresar a su país, pero ahora, pienso al revés. Voy a escribirle de nuevo para decirle que he cambiado de idea.
Y esta vez, no me voy a salir del plan. Os acordáis, ¿no? Eso de llegar en plan amiga y tal, que la última vez no fui capaz porque me bloqueó la tristeza y luego, que me aparezca Til sin previo aviso con la camiseta pegada al cuerpo por culpa del viento, me quedé paralizada, jaja. Pero esta vez no pasará. Se me ha ocurrido algo muy gracioso que decirle: "Ay, si pudieras te harías invisible para que yo no pudiera disfrutar mirándote", en plan risas de lo mal que le caigo. ¿Qué os parece?
Y eso, no es sólo Til. También Mark. Mark me tiene completamente enamorada y encandilada, es mi pilar y el príncipe de todos mis sueños. Frente a él, lo de Til me parece una historia antigua que ha quedado sin solución, como lo que cuentan de los fantasmas, que no pueden los pobres irse a descansar hasta que se resuelvan sus asuntos. Y Josh. Cuando le recuerdo me surje mucho cariño. Y Clive, que por fin ha vuelto al pueblo, y si me empeño, puedo ir y pasear por los alrededores de su casa y lograr verle. Y tiene que ser una pasada, de verle por última vez con 20 a ahora, que tendrá 32, ¡menudo cambio! De hombrecito a hombre hecho y derecho. Y el piloto de hace medio mes, ¿recordáis? No sé porqué, pero a menudo me encuentro pensando en él con mucha ternura. Fue tan bueno y amable y generoso y sus ojos brillaban tanto. Y lo hacía bien. Hay hombres que te la meten y no sientes nada, y otros, que al hacerlo, es como si encajaran a la perfección, y ya pueden quedarse dentro y quietos que de por sí la sensación es deliciosa. ¡Qué pena que mi marido nunca haya sido así!
Bueno, voy a apresurarme a escribir a la niñera, no vaya a ser que ya esté comprando los billetes para irse antes del viaje y luego no haya marcha atrás. Besos a todas y a todos!! Ah, y pronto tendré que cambiar de Blog para que no me pase como a Abel y a Karolina, que se me borre por demasiada extenión. Por eso últimamente no pongo fotos, para no ocupar tanta memoria.
¡Qué asco de año, j0der! Tengo mala suerte en todo. He estado muy ilusionada, luego desencantada con Til y la traición de la niñero, después furiosa y ahora... vencida. Paso de ir a Playa Canchal, la verdad. Ya le he escrito a la niñera que no vamos a ir, que se vaya antes a su casa, si quiere. No tengo ganas de ir con ella ni de aguantar las malas caras de Til ni al jefe de Til, que, por cierto, seguro que le ha contado lo de los 500 euros. Me da pena por mis hijos, que no se merecen quedarse sin playa por cuatro cabr0nes, así que, si voy, será lo más lejos posible del hotel de Til. Y ojalá me vea en esa otra parte y se diga: ¿Qué? ¿Que ésta viene por aquí y le da igual pasarse a verme? ¡Menuda hija de p+ta! O, yo que sé qué pensará.
Y de todos modos, lo tengo crudo. O con mi marido, o nada. Y encima, este año va a estar el socorrista guapo, que cómo le vea, ¡se le echa encima! Ay, jaja, qué mal suena, eso de guapo, echarse encima... Pero pa' molerle a golpes. Y de todas maneras, estoy muy mosqueada con mi marido por su manera de portarse conmigo. Pienso pasarme el verano vengándome de todos. Que aunque yo me fastidie, ellos también van a sufrir. O eso espero. Porque al final, con estas cosas resulta que la única que sale mal parada soy yo.
Sólo me falta que la niñera se ponga condescendiente y se sienta culpable y diga que se queda. No, ¡por favor! Además, necesito su habitación y el dinero del sueldo que le estoy pagando.
Y ya os contaré algo más sobre ese que era tan majo con el que estuve hace un par de semanas. Pienso bastante en él, así, sin querer, pero hoy una compañera, a la que con una excusa le había pedido que si le veía le diera mi número, la he dicho que mejor no. Que sólo le dé recuerdos. No quiero andar pendiente del móvil cada vez que mi marido llega a casa. Y eso. Que a ver si me animo un poco. Besitos a todos. Y claro que no me he olvidado de ti, strowberry!!! Pasaré pronto a verte. Es que como ahora me he quedado sin portátil y sólo puedo escribir y hacer otras cosas más mientras mi hija hecha la siesta, no me da tiempo a mucho.
Pues nada. La verdad es que no entiendo porqué es tan hostil conmigo. Igual es porque no fui a saludarle en cuanto le vi, pero se supone que es a él a quién le molesta hablar, ¿no? Que hubiera venido él a decirme hola. Llegué súper feliz a Playa Canchal, pero fue entrar en el hotel y ver que él no estaba y todo se me vino abajo y se me puso una depre... Andaba yo tirada en la playa, triste, mirando al cielo, cuando me siento por no sé qué y le veo de reojo. ¡Todo cambió! Y me puse de los nervios. Til andaba limpiando entre las mesas que estaban a mi espalda. Y el viento le apretaba la camiseta contra el cuerpo y... ¡qué pectorales! Y yo... no supe qué hacer, porque la verdad es que temo su manera de reaccionar. Decidí emplear el método de la "adivinación con un libro", que no es que más que abrir al azar tras haber decidido qué línea y qué número de palabra, y salió "indulgencia", lo que interpreté como que quizá este verano él fuera a ser indulgente conmigo. ¿Me hablará Til hoy? volví a preguntar. Y me salió algo terrible. "Diablo". ¡Ni que hubiera visto al diablo! era la frase completa. Y me quedé toda consternada. Si verme a mí es como ver al diablo, entonces mi presencia tenía que estar sentándole fatal, y no queriendo infuriarle, me fui, aprovechando cuando él se fue a la zona de barcas para no tener que pasar a su lado. Y no sólo me fui de la playa. Me vestí y me fui del hotel. Sé que me vio porque yo le vi de reojo, y también llegar, hora y cuarto más tarde, con un ramo de flores que me entretuve en hacer por el camino, para proporcionarme, jeje, una imagen más inocente.
Me fui a bañar al anochecer, cuando él ya estaba dentro de la barra, y tardé bastante dándome un baño para entrar en calor, con lo que, cuando bajé a "cenar", Til ya se había ido. Imagino que todo esto puede dar la impresión de que soy una hija de puu-ta, que cuando voy con mi marido le despierto para hablar y cuando voy sola no le hago ni caso. Pero no sé. Yo creo que habría dado igual decirle hola.
Ahora, cosa extraña, ¡me acuerdo de su cara! Es que cuando me enamoro nunca puedo recordar la cara. Y después de todos estos años, ahora me basta con querer "verle" para que su imagen aparezca en mi mente. Puede que me alquilen la casa en la que él vivía. Til este verano va a compartir piso con los socorristas, que por cierto, ¿recordáis a Rubén? Pues me escribió justo cuando yo estaba allí, pidiendo el teléfono de Til y proponiéndome una escapada juntos este verano. El guarda nocturno volvió a intentar enrollarse conmigo. Y el jefe de Til. Eso que, para que me dejase en paz, le dije que paso de tíos, que sólo me dan problemas, y que he decidido que por menos de 500 euros no me acuesto con nadie. ¡Y accedió! Pero como no llevaba ese dinero encima, está empeñado en dármelo la próxima vez. ¡¡¡De verdad que es que me dejan patitiesa!!!
Y yo paso del jefe y de todos los que no sean Til, ya sabéis. Pero cuando el jefe me confesó que cuando voy se queda hasta las tantas sólo para esperar a ver si bajo y verme... Eso me da qué pensar. ¿Y si cambio el trato? Que me "de" a Til. Que le ordene acompañarme en una barca o... ¡yo qué sé! ¡¡Qué desesperación!! Y no sé qué hacer con Til. ¿Qué puedo hacer? Nada. Y mi niñera dice que se va, ¡j0der! Que me acompaña a Playa Canchal una vez y que se va porque se aburre cuidando niños. Me ha arruinado todo el verano. A no ser que ella y Til se gusten cuando se vean, pero... a ver si la niña no cambia de opinión y aguanta hasta entonces...
Nada, chicas. Til me odia. No hay duda alguna. Ni hola ni nada. Ni mirarnos siquiera. Y llevo una pulsera, una especie de hechizo que me puso una bruja en Brasil, para que se me deshaga el amor por Til y liberarme, y para que eso ocurra, o espero a que la pulsera se deshaga o le pido que me la quite. Y hoy, yo estaba en Internet, por deferencia del dueño del hotel, cuando aparece Til y me dice de mala manera: -Que ha dicho el jefe que no toques nada. -Él me ha dicho que puedo. -Ya. Pero es que ahora tienen que entrar la nota de la comida y ya. -¡Espera, espera! ¿Puedes quitarme esto? -¿Eso? -dijo con odioso desprecio- Eso mejor te lo quitas tú sola.
(No se me cortó, es que estaba escribiendo a escondidas en la recepcion y oi pasos)
Pues sí, Shona, tanto odio y maltrato de su parte no es normal. Lo de ayer me sentó tan mal que me tiré dos horas sin poder parar de llorar. Ahora estoy furiosa con él. La maldita pulsera se cayó. Acabó de pasar a su lado y ni una mirada ni un hola. Del amor al odio sólo hay un paso, y yo he dado ese paso. Aunque no quiero odiarle, pero todo el cuerpo me pide venganza. Me dan ganas de decirle que se ha pasado de la raya, y que como me acabe cabreando, le denuncio por no hacerse cargo de su hija. Pero... ya veré. Dentro de trece días he de volver con la niñera. Y espero que le guste y que necesite que se la presente. Entonces podré coger la sartén por el marngo.