Como una golondrina sabiendo que no te pertenecía, volé de tu lado, cediéndole tu amor, a quien por ley te merecía, atravesando mares inmensos de tristeza y melancolía.
Golondrina que se quedó, con el corazón destrozado y vuela sola y perdida, porque sabe que jamás regresará a descansar a tus playas, ni beber de tus aguas.
Golondrina que vuela y vuela sin destino, temiendo parar en alguna playa amiga por temor a ser incomprendida
Gracias por existir, por darme tus segundos, por aguantarme con paciencia, por ser capaz de apoyarme, por tener la palabra justa, por estar conmigo, por callar, por hablar, por ser mi amigo.
En el horizonte de mis sueños está dibujado tu cuerpo, tan lejano ahora, y por más que camine nunca lo alcanzo, como si la distancia que nos separa cada día creciese lo mismo que ando y cuanto más rápido voy, más deprisa crece ella.
Me acostumbré a ti… a tu presencia, a tu saludo de mañana, me acostumbré a tu silencio, a tus abrazos, a tus lejanas caricias, me acostumbré a tu inadvertido beso, a tu sonrisa, a tus lágrimas, me acostumbré a tu deserción, a tu aroma, a tu mirar, me acostumbré a tu lado, a tu enojo, a tu malestar, me acostumbré a tu disfraz, a consentirte, a darte todas mis caricias…
Me acostumbré a peinar tu cabello con mis manos, me acostumbré a compartir mi vida con la tuya, a mimar tus pequeños caprichos, me acostumbré a tocar tu piel y recorrer tu cuerpo con mis ojos, me acostumbré a quererte, a amarte en mi silencio, a perderte en mi soledad...