Las 'personas' racistas lo hacen porque desean sentirse 'superiores' a su inferioridad interna o tratan de negar sus raíces, lo peor es que muchas veces son 'personas cultas' o creen serlo.
Por lo tanto son: Prepotentes Soberbios Egocéntricos Nercisitas Orgullosos Egoístas, etc etc
El 9 de agosto se 'celebró' el día internacional de los pueblos indígenas que fue declarado por las Naciones Unidas, se creó un día 'especial' con fin de que los indígenas denunciemos y señalemos actos de racismo y discriminación, con este día se trata de promover 'justicia social', algunas organizaciones de sociedad civil consientes de este problema tratan con esto, reducir la desigualdad entre los grupos que más discriminan en Latinoamérica, entre estos mi país que a mi parecer, es el país más racista del mundo.
Siempre en la lucha para que se reduzca la pobreza, pobreza extrema, violencia, exclusión, racismo, discriminación, entre otros factores que sufrimos los 370 millones de indígenas que vivimos en 72 países en las diferentes regiones del mundo, en América Latina somos más de 55 millones de PERSONAS de 400 pueblos, la mayoría nos concentramos en México, Bolivia, Perú, Ecuador y GuateMALA.
'Cómo olvidar a Ernesto Guevara cómo olvidar a Víctor Jara cómo olvidar a Salvador Allende. Tanta gente inocente cayó víctima de las sucias manos de la codicia y la ambición'
Maras existirán mientras reine la inseguridad y la pobreza, y la justicia se haga la sorda.
Por: Méndez Vides
Hay tatuajes que significan mucho, como las lágrimas que los mareros se graban en el rostro. En algún momento fue fácil el ingreso de un nuevo súbdito al reino de la mara de la colonia; se decía que le pedían al muchacho aspirante que tomara un revólver y saliera al Periférico, a la calzada San Juan o a la calle Martí, y le disparara al primer sujeto con quien se encontrara, borrándole de sopetón la alegría por la bolsa con pan caliente o por la apretura de los zapatos nuevos.
Nada era más fácil que asesinar a un tipo con quien no se tiene relación alguna, no se sabe su nombre ni condición. Grupos más exigentes cambiaron la norma de ingreso y subida en el escalafón de la organización, imponiéndoles la prueba de matar a sus seres queridos: novia, madre, hermano, para que de veras les doliera y conmoviera la decisión hasta lo más profundo de su ser. Los sacerdotes o jerarcas de la mara deben recibir previamente una propuesta, ellos la analizan y deciden si el crimen justificará una nueva lágrima en el rostro tatuado del discípulo. La lágrima representada con tinta calada en la piel, debe ser expresión real del dolor y de los remordimientos.
Pertenecer a una mara en Guatemala es una necesidad fundada en la costumbre. Los guatemaltecos nos reunimos en maras, estamos divididos como un conjunto de maras belicosas organizadas para defenderse dentro de una sociedad que por lo regular atenta contra los derechos de la mayoría. El club en el poder es otra mara. En el Preventivo se está juntando a la mara naranja. El Estado no cumple con la misión de representarnos a todos, no contribuye a que nos reconozcamos como integrantes de la misma nación, sino que nos enfrenta y ataca selectivamente. Ese sentimiento de desolación, de estar a expensas de un Estado que sólo cobra el boleto, pero no extiende el derecho para ingresar a la función, ha sido territorio fértil para que las maras violentas se extiendan y multipliquen.
Entendamos a la mara como una fraternidad (tal vez por ello el anglicismo frecuente de los broders, mi broder), y se forma originalmente con el afán de brindar protección a sus asociados. Entre ellos se cuidan y protegen. Son disciplinados y están dispuestos al sacrificio último, como espartanos. Son gente que habita un territorio específico, con fronteras y cobro de impuestos. Las fuerzas de seguridad, que en realidad constituyen un ejército de ocupación, tratan de someter y reprimir a estos grupos y, entonces, como último recurso, ellos se alinean al brazo poderoso del vicio y del crimen.
Maras existirán en Guatemala mientras reine la inseguridad y la pobreza, y la justicia se haga la sorda. Los tatuajes en la piel son lo de menos, lo que aterroriza son las llagas invisibles que todo lo pervierten.