“De que te vale callar por la mañana y fingir ?” Prinzezazul
De qué vale seguir si perdiste un amor; de qué vale que duerma en tu cama si evita tus caricias; ¿de qué serviría la luna si el sol no la hiciera alumbrar?
Pídeme lo que se te antoje. Pídeme que me venda y te de el importe. Pídeme, lo que todas quieren y me convierto en súper-héroe; que yo te daré un beso y nada más; te tocaré todita: de pie, arrimada y acostadita, pero nada más; te quitaré la ropa, te cubrirá mi boca pero no me pidas que me detenga entonces porque me da un infarto de ansiedad.
Cuando la vida te regala un sueño y te lo da con envoltorio decorativo y listones de ilusión; cuando la vida quiere darte algo para que le estés agradecida y le escribas una canción. Cuando la vida desee darte un sueño, permíteselo.
Si todavía puedes creer en las palabras de amor de un hombre, si todavía cierras los ojos al entregarte en un beso, todavía puedes soñar. Si deseas leer poesía y sentirte la musa por quien el poeta escribió cosas hermosas; si puedes extasiarte con una canción romántica; es seguro que quieres soñar.
Cuando leas estas cartas, no dejes que caigan como basura en el pavimento; cuando leas estas cartas, pronuncia las palabras que tus labios tengan movimiento, tal vez el movimiento de labios te recuerde nuestros besos o tal vez se muevan las palabras y salten a tu pecho.
Podrás responderlas, una y mil veces, pero nunca dar respuesta al amor que las inspira. ¿Qué duda te queda después de leerlas? quizás ninguna, pero vuelves a ellas cada día, repetitivamente como puesta de sol.
Tal vez porque fuimos como frutas del mismo racimo, queriéndonos como piedras golpeadas por la misma ola parecidos en color y forma moldeados tan perfectamente que al morir uno, bien pudiera servir de ataúd al otro.
Tal vez nuestro amor fue breve como un suspiro o dañino y adictivo como un cigarrillo pero, aún te necesito. La falsedad de mis amigos aumenta tu vacío. Tu leal y desprendida compañía era una vena de alegrías.