Para mi eres un ángel que me viene a acompañar que bajo del cielo y su amor Me quiso regalar. Para mi eres una día lleno de sol que le puso letra a mi vida con su corazón.
Y esta canción pudo ser mejor pero no tengo Palabras para poder decir te quiero, te quiero Es mejor decir te quiero Que nada…
No habrá otro amor por que tu amor es el que sólo quiero No habrá otro amor porque ya no te iras No habrá otro amor este es el verdadero No habrá otro amor en ningún lugar
Para mi eres el sueño que no esperaba soñar Que toda mi vida cambio sin preguntar Para mis eres la alegría y la razón Que llego de amor mis días y mi corazón
Y esta canción pudo ser mejor pero no tengo Palabras para poder decir te quiero, te quiero Es mejor decir te quiero Que nada…
No habrá otro amor por que tu amor es el que sólo quiero No habrá otro amor porque ya no te iras No habrá otro amor este es el verdadero No habrá otro amor en ningún lugar
...siempre he amado el desierto. Uno puede sentarse sobre una duna de arena sin ver ni escuchar y, sin embargo, siempre hay algo que brilla en el silencio...
El Principito
El gran misterio es cómo permaneces en mi si nunca fuiste mío, cómo tu presencia me ronda si tu ausencia dura una eternidad, cómo se derrite tu olvido con un sólo recuerdo mío...
Nunca he sido mujer de tener lejanas metas pero si grandes sueños, será porque la vida me ha mostrado que centrar los ojos en la meta te frustra demasiado cuando no la alcanzas y te paraliza amén de no dejarte contemplar el camino por el afán de llegar, haciendo que tus ojos no se deleiten con el paisaje y puedas retrasar el viaje simplmente por tomar una bifurcación que en muchos casos puede alimentar tu espíritu.
El año 2009 y particularmente el 11 de enero indudablemente marcarán un hito en la historia de mis días, allí pude sentir lo que sienten quienes ven desmoronarse todo aquello por lo que han trabajado, materialmente hablando quizás no es nada pero costó conseguirlo y de ahi que a una se le mueva el piso al sentir que ahora no queda nada sólo ...volver a empezar.
Por eso celebro no haberme trazado mayores metas que las de vivir el día, amanecer con una oración, una bocanada de sentimiento, vestirme con una sonrisa que madruga algo soñolienta pero toma cuerpo en contacto con otros seres y rostros y atardecer serena al constatar que mis actos no han herido de muerte a nadie y por el contrario han sembrado algo de amor en los demás.
Perdida entre el común de la gente, con más penas que glorias, creo que disfruto de la paz de este anonimato porque disfruto el aroma de las flores al tender la ropa, el lenguaje cifrado de las estrellas al recogerla, la melodía de las nubes que vibran con los primeros y últimos rayos de sol y porque refugiarme en mis sueños es permitirme alcanzar un mundo ajeno a tanta miseria humana que pese a toda su sapiencia no ha logrado mantener el fuego del amor encendido en su corazón.
Por eso, júzguenme loca pero levo anclas y me interno sin rumbo lejano en el azul infinito y...nuevamente "ese barco velero cargado de sueños cruzó la bahía"
...acabo de ver unas imágenes terribles en un blog cercano. Se estremece hasta el pensamiento con ellas pues son las víctimas inocentes de dos terquedades que no llevan más que a pérdidas. Mi hijo duerme sano, completo y sereno mientras otros yacen el la cama de un hospital mutilados y con dolor. Me siento demasiado alterada y culpable, completamente inútil ante tanto horror, quizás sólo puedo pedir junto a todos ustedes que cese esta masacre y que haya paz.
Juan Pablo II fue para todos el mensajero de la paz, la justicia y la esperanza, siguiendo sus palabras digamos:
Dios de infinita misericordia y bondad, con corazón agradecido te invocamos hoy en esta tierra que en otros tiempos recorrió San Pablo.
Proclamó a las naciones la verdad de que en Cristo Dios reconcilió al mundo consigo. Que tu voz resuene en el corazón de todos los hombres y mujeres, cuando los llames a seguir el camino de reconciliación y paz, y a ser misericordiosos como tú.
Señor, tú diriges palabras de paz a tu pueblo y a todos los que se convierten a ti de corazón. Te pedimos por los pueblos de Oriente Próximo.
Ayúdales a derribar las barreras de la hostilidad y de la división y a construir juntos un mundo de justicia y solidaridad.
Señor, tú creas cielos nuevos y una tierra nueva. Te encomendamos a los jóvenes de estas tierras.
En su corazón aspiran a un futuro más luminoso; fortalece sus decisión de ser hombres y mujeres de paz y heraldos de una nueva esperanza para sus pueblos. Padre, tú haces germinar la justicia en la tierra.
Te pedimos por las autoridades civiles de esta región, para que se esfuercen por satisfacer las justas aspiraciones de sus pueblos y eduquen a los jóvenes en la justicia y en la paz.
Impúlsalos a trabajar generosamente por el bien común y a respetar la dignidad inalienable de toda persona y los derechos fundamentales que derivan de la imagen y semejanza del Creador impresa en todo ser humano.
Te pedimos de modo especial por la autoridades de esta noble tierra...
Concédeles sabiduría, clarividencia y perseverancia; no permitas que se desanimen en su ardua tarea de construir la paz duradera, que anhelan todos los pueblos. Padre celestial, en este lugar donde se produjo la conversión del apóstol San Pablo, te pedimos por todos los que creen en el evangelio de Jesucristo.
Guía sus pasos en la verdad y en el amor. Haz que sean uno, como tú eres uno con el Hijo y el Espíritu Santo.
Que testimonien la paz que supera todo conocimiento y la luz que triunfa sobre las tinieblas de la hostilidad, del pecado y de la muerte.
Señor del cielo y de la tierra, Creador de la única familia humana, te pedimos por los seguidores de todas las religiones.
Que busquen tu voluntad en la oración y en la pureza del corazón, y te adoren y glorifiquen tu santo nombre. Ayúdales a encontrar en ti la fuerza para superar el miedo y la desconfianza, para que crezca la amistad y vivan juntos en armonía.
Padre misericordioso, que todos los creyentes encuentren la valentía de perdonarse unos a otros, a fin de que se curen las heridas del pasado y no sean un pretexto para nuevos sufrimientos en el presente.
Concédenos que esto se realice obre todo en Tierra Santa, esta tierra que bendijiste con tantos signos de tu Providencia y donde te revelaste como Dios de amor.
A la Madre de Jesús, la bienaventurada siempre Virgen María, le encomendamos a los hombres y a las mujeres que viven en la tierra donde vivió Jesús.
Que, al seguir su ejemplo, escuchen la palabra de Dios y tengan respeto y compasión por lo demás, especialmente por los que son diversos de ellos.
Que, con un solo corazón y una sola mente, trabajen para que todo el mundo sea una verdadera casa para todos sus pueblos. ¡ Paz! ¡Paz! ¡Paz! Amén.