Descripción: Solo...se q mi mision es escribir...no se con que empiece ; no se con que acabe...solo se que debo dejar q el lapiz azul continue en mi mano...
A veces uno tiene la alegría inmensa de poder concretar muchas cosas. De saber que las puedes realizar de la mejor manera, que sólo tú y nadie más lo puede hacer. Porque eres y te sientes con la habilidad innata, con ese don; esa virtud, que a veces es inexplicable; pero que sabes que está ahí, dentro de ti. Aquello, los sueños, esa idea, frase, cosa, regalo, meta, como lo quieran llamar. Se mantiene a veces, intermitente, aún así, es el motivo que nos incentiva y da fuerza para seguir adelante. Pero qué pasa cuando como dirían algunos: “no pasa nada”, es decir, cuando la paciencia deja de existir porque no ves resultados. Cuando los días pasan sin que se aproximen nuestros deseos. “El tiempo aprieta”, es otra de las frases que se presentan consumiendo nuestra motivación; pero ¡calma!, ¡sosiego! Porque excusas, ¡el tiempo no aprieta! Nosotros hacemos q las cosas nos aprieten, peor aún… nos ahogamos en un vaso con agua, esto último debe cambiar. Bebamos el agua, respiremos profundo y, si realmente lo deseamos, dejemos que las cosas fluyan, que vengan a cualquier hora, en cualquier momento; que caigan… de sorpresa.
La noche cae y se postra a las siete o algo más, es verano, cojo la bolsa y sigo tocando la puerta. Pasa un gato, sus ojos tiernos algo opacados…esperan… no se qué. Parece no haber nadie en casa. Mis pies son como cemento, pesados y casi en polvo. El felino blanco con manchas grises, se acerca, se soba ligeramente, y masajea su suave pelaje sobre mis pies y mi rodilla. “que lindo” digo. A pesar de mi cansancio y de saber que no hay nadie en casa; lo levanto y acaricio… hacer eso es aun más “agotador”. Y es que el día fue furioso conmigo. Al momento recibo un mensaje. Leo e identifico de quién es. Suelto media sonrisa mientras que el gato hace otro gesto medio raro, o no se si soy yo el raro por creer que el gato hace un gesto… otra sonrisa, pero completa. Leo el mensaje: “siempre la pasas bien conmigo aunque te trate mal jajá… gracias x soportarm. soy difícil pero wena xik. Besitos y cdtm niño”. “Esta mujer” –pienso mientras tambaleo la cabeza. Si, es todo “un caso”, no se si para la corte o para el psiquiatra. Tal vez solo para mí. La debería tratar mas, pero que pena; ya se va. Escucho un “miau” ahora sus ojos brillan, son lindos… le hago un gesto; lo levanto a la altura de mi pecho; lo acaricio y le digo: -Estoy cansado, pero me gusto esta noche. Fue casi un mes – lo suelto.
Se va lejos, no se a donde… pero se va. Estuve cerca, la acaricié y se llevó un deseo. Ya son las once y la noche esta más oscura. Hoy deseo dormir y mañana recordar un detalle más.
Hasta que llegamos. Casi caímos de rodillas. Miramos hacia atrás y habíamos notado el largo trayecto de lucha, de entrega, de pasión! Ella sabía que la respuesta estaba delante de nosotros, pero pude notar que le temblaban las emociones. Hacia al frente sólo podíamos ver la cortina tiesa. Cogí sus manos para ponerlas en mi pecho y así entendiera que también tiemblo. Faltaba sólo un paso... quizá el de valor o simplemente la decisión de volar. En esos momentos pude respirar su aliento. Nos miramos y el sudor caía por nuestras mejillas con la velocidad de un río como si estuviéramos llorando. Yo comprendía su vida y ella la mía; pero ambos... no comprendíamos al mundo... no por el enigma de su existencia ni por tenernos sobre su centro; sino porque ha sido injusto. Nuestro inconsciente le rogaba que no existiera pasado, ni futuro, sólo nuestro deslumbrante presente. Quiso decirme algo con la mirada...le interrogué con un movimiento sutil de mis cejas. Antes que hablara, ya sabia lo que me iba a decir. ¡Por eso le repetí exaltadamente que volemos! Ella sólo atinó a decir: “...Cuidate” _______________________________________________
A pedido de una amiga. la verdad que no he tenido mucho tiempo... pero ahi tienen algo mas.
Escribir es liberarte, es elevarte y plasmar tus ideas, permite sentirte saludable y reconfortante. Es madurar y planear. Escribir es encontrarte, no solo con los demás; sino con lo más profundo de tu ser, aquella persona que empiezas a conocer y que cada vez aprendes de él. Escribir es experiencia, tu pasado y presente, lo que llegarás a ser en el futuro... Escribir es manifestar lo mejor, aquello que conservas en el cofre de ilusión. Escribir no es simplemente escribir. Es confiar en ti, en la maravilla de tu persona. Es conservarte y deslumbrarte. Es como nacer miles de veces, descubrir y aprender del mundo, cautivarte de lo que llevas en ti muy profundo... Escribir es imaginación, es saludable y calma el dolor. Escribir es confesarte, entregarte a las letras y pedir perdón. Escribir no es perder el tiempo, es una vida llena de conocimientos... Es más que el simple hecho de agregar letras. Escribir es "magia", tus miles de despertares, que llevas guardadas con ansias de expresarlas... _____________________________________________________
Esto el algo más de mi.
En la siguiente pagina podrán encontrar relatos, poemas, y alguno que otros "momentosj"
Luego de una larga espera, la lluvia paró. Ahora se escuchaban a los grillos escondidos en la noche. Ciertas gotas golpeaban las piedras atrapadas por charcos. Algunos postes iluminaban la neblina casi disipada. Aunque hacia mucho frio había una misión que cumplir. Con el paraguas, por si el cielo quería llorar, la abrí y empecé a caminar, como temeroso del firmamento y sus sorpresas. De algunas casas salían pasos, casi inseguros, pero entusiasmados; también seguirían. El cielo estaba de luto, eso parecía sugerir. Con los niños, estrellas en la tierra, se respiraban las ganas de potentes sonidos que iluminen el gran manto negro. Y con sus ponchos andaban persiguiendo la dirección de “los castillos”, eso escuche decir. Pasando por el puente, donde se pisaban mas piedras que pista, pensándolo mejor, más charco que pista. Hasta ahí se escuchó la potencia de uno, de dos, y hasta tres truenos que podían ensordecer cada paso decidido e inquieto. Se sentía la emoción de lo que mucha gente comentaba y de lo que me hizo venir hasta aquí; era la fiesta, de las profundas costumbres, del intenso recuerdo, de cada año y de cada festejo. Por otro pasaje seguían más pasos con los ojos que hablaban y decían: “por allá”. A la distancia se escuchaba a la banda que pronunciaba sus destrezas. Y al llegar al parque de extensión verdosa, allí los sentidos esperaban expectantes. Quien viera desde el cielo, notaria a la gente organizada, llena de pasión, que regocijaban el centro y el entorno de su tierra, de su sangre hermana que esta noche se festejaba. Allí me encontraba, entre el tumulto de gente que parecían estrellas en la tierra, ellos mismo miraban el gran castillo. Solo di un suspiro más y mis ojos reflejaron luces en la tierra y en el cielo, entonces entendí…El cielo no estaba de luto; de la tierra se enviaban destellos para el presente y para siempre.