Disfrutamos del calor porque hemos sentido el frío. Valoramos la luz, porque conocemos la oscuridad. Y comprendemos la felicidad porque hemos conocido la tristeza.
Normalmente cuando las personas están tristes, no hacen nada. Se limitan a llorar. Pero cuando su tristeza se convierte en indignación, son capaces de hacer cambiar las cosas
A veces en desgracia, ante el oro y los hombres, lloro mi soledad y mi triste abandono y turbo el sordo cielo, con mi estéril lamento y viéndome a mí mismo, maldigo mi destino. Envidio al semejante más rico de esperanzas 5 y sus bellas facciones y sus buenos amigos. Envidio a este el talento y al otro su poder y con lo que más gozo, no me siento contento. Ante estos pensamientos yo mismo me desprecio. Felizmente te evoco y entonces mi Natura, 10 como la alondra al alba, cantando toma altura, para entonar sus himnos a las puertas del Cielo. Me da sólo evocarte, dulce amor, tal riqueza, que entonces, ya no cambio, mi estado por un reino.
Hoy necesito de ti aunque me sientas lejano,….arráncame con abrazos tanta piel decepcionada,…y víveme nuevamente,…como cuando habitábamos en un beso para cobijarnos de los momentos rotos,….y lo malo era fugaz en tu cuerpo,….y el uno dentro del otro éramos invulnerables,….hagamos nueva la pasión gastada,….como cuando el deseo nos robo la vergüenza y nos dio la vida,…..y nos entregamos extasiados a amarnos sin mentiras ni disimulos,….cuando no existíamos ni tu, ni yo,…cuando nació aquel nosotros,….que nos decía que siempre seria la razón que le daría alas al alma,….éramos un sentimiento inmortal que sin porqués se murió,….y no puede doler mas echarte tanto de menos,…puede que el tiempo te olvide,….pero aunque yo olvide al tiempo a ti no podré olvidarte,…hoy necesito de ti aunque me aleje por ti,….me convierto en prescindible porque no se prescindir,….lo siento, porque te siento,…
Amistad nunca mudable por el tiempo o la distancia, no sujeta a la inconstancia del capricho o del azar, sino afecto siempre lleno de tiernísimo cariño, tan puro como el de un niño, tan inmenso como el mar.