Descripción: Le pido a dios que me alcance la vida Y me de tiempo para regresar Aunque sea tan solo un poco de Lo mucho que me das Le pido a dios que me alcance la vida Para decir te Todo lo que siento gracias a tu amor.
Si supieras, dulce dueño, que tú eres del alma mía el solo y único sueño; y que al mirar tus enojos, la ruda melancolía baña en lágrimas mis ojos;
tal vez entonces me amaras, y con tus labios de niño mis labios secos besaras; y cariñosa y sonriente a mi constante cariño no fueras indiferente.
Ámame, pues, niña pura ya que has oído el acento del que idolatrarte jura; y atendiendo a mi reclamo, ven y calma mi tormento con un beso y un "yo te amo
Si supieras, niña ingrata, lo que mi pecho te adora; si supieras que me mata la pasión que por ti abrigo; tal vez, niña encantadora, no fueras tan cruel conmigo.
Si supieras que del alma con tu desdén ha volado fugaz y triste la calma, y que te amo más mil veces, que las violetas al prado y que a los mares los peces;
tal vez entonces, hermosa, oyeras el triste acento de mi querella amorosa; y atendiendo a mi reclamo, mitigaras mi tormento con un beso y un "yo te amo".
Un beso… no es ese toqueteo de labios de un segundo, de un decibel, de un grado (en la escala del amor), que te doy al salir de casa. Un beso… no es ese apretón frío, duro, el que sale así, rápido, producto de la premura, del “estoy apurado…” Un beso… no es ese mirarte sin observarte, sin olerte, sin saborearte, sin sentirte. Un beso, no es ese choque de pieles protocolar, rígido, castrense, carente de todo calor y emoción. Un beso… no es ese golpe de labios que gesta una “aparente sonrisa”, pero que duele terriblemente, en el corazón. Un beso, no es ese carbón humeante, casi extinto, sino, todo lo contrario. Un beso es instinto puro, es indispensable, es aire, es agua, es vida. Un beso es el canto del alma, es el único y último momento: eres tú. Un beso es llama y hoguera al mismo tiempo, es divinidad y pecado: es piel. Un beso es tibieza de corazón, es sólo el tiempo presente, es el único recuerdo que me quiero quedar y llevar de este mundo. Un beso es una invitación, más que una despedida, es un “aquí estoy”, más que un “ya me voy”. Un beso es divina saliva, es sudor avernal, es poro abierto, es inicio y nunca fin.