Descripción: ...Tengo cada incensatez y me puedo equivocar, pero no me equivoque contigo, tengo abierto el alma y cerrado el corazon, que solo late, por los dos...
Solo cuando somos capaces de elegir, sin culpas, sin remordimientos, cuando somos concientes de nuestros actos, cuando logramos sobrevivir a la batalla de la rutina, nos acercamos un poquito mas a la preciosa felicidad.