¿Eva era rubia? No. Con negros ojos vio la manzana del jardín: con labios rojos probó su miel; con labios rojos que saben hoy más ciencia que los sabios.
Venus tuvo el azur en sus pupilas, pero su hijo no. Negros y fieros, encienden a las tórtolas tranquilas los dos ojos de Eros.
Los ojos de las reinas fabulosas, de las reinas magníficas y fuertes, tenían las pupilas tenebrosas que daban los amores y las muertes.
Pentesilea, reina de amazonas; Judith, espada y fuerza de Betulia; Cleopatra, encantadora de coronas, la luz tuvieron de tus ojos, Julia.
La negra, que es más luz que la luz blanca del sol, y las azules de los cielos. Luz que el más rojo resplandor arranca al diamante terrible de los celos.
Luz negra, luz divina, luz que alegra la luz meridional, luz de las niñas, de las grandes ojeras, ¡Oh luz negra que hace cantar a Pan bajo las viñas!
Rubén Darío
Qué hermosa la poesía de Rubén Darío, un deleite para el alma.
Ven, madre, a descansar de todos tus trabajos hasta el jardín umbroso que cultivo en mis sueños, a la luz de luciérnagas y áureos escarabajos y la mágica ayuda de esos seres pequeños, los gnomos, que se visten con trajes escarlata y brotan cuando alumbran las primeras estrellas, que usan zapatitos con hebillas de plata sin dejar en el musgo la marca de sus huellas.
Cantarán para ti la cigarra y el grillo, ocultos entre hiedras, glicinas o jazmines. Y con las hojas muertas haremos un castillo con muros almenados en oro y amarillo, hasta que se deshaga por sobre los jardines (en tanto la cabeza sobre mi hombro inclines).
Marilina Rébora
Felicidades a todas las mamis del mundo con mucho cariño en su día
Se aclara la niebla que cubre tu paisaje misterioso, una brisa virgen abraza los jazmines florecidos, fluye tu cascada, por el torrente abierto a las palabras que hablan del origen, desde tu fuente oculta en mi interior.
Camino hacia ti persiguiendo tus pasos de cristal, mi carne dibuja los contornos del último manzano, madura en mi voz la llamada que brota en los desiertos y atravieso el pórtico de incertidumbres, miedos y dolores.
Descalzo del mundo, con el temblor de la hoja en el otoño, llevo tu mensaje a la aridez ajena a tu horizonte, como eco en la roca contra el ingrato abismo del olvido, tus vivos destellos rompen las ciegas sombras de la duda.
Nauta de ilusión soy feliz timonel del infinito, sigo el vaho tibio que emana en el calor de tu sonrisa, locura de cruz, viva esperanza alada de gaviota, sobre inquietas olas del valle redimido por las lágrimas.
En tu cercanía me ilumina la luz que no se apaga, abraso mis labios en los diamantes rojos de tu amor, tu palabra fluye por las ondas de claros pensamientos y un mundo a tu imagen se perfila en la tierra renacida.