Así se ponen las hadas cuando algo las enoja. Y fruncen bien las cejas, sacan trompa.
En esta posición se quedan lo que dure su furia, que, en general, es corta.
Pero, si con un dedo pruebas haciéndoles cosquillas, o soplas sus pestañas, te encontrarás con hadas que pronto se desarman, con hadas movedizas de arena que se ríe.
Desconozco el autor
El día que perdamos nuestra capacidad de asombro y de ilusionarnos habremos perdido esa esencia que nos hace ser humanos.
Su actitud de acogida y su expresividad en el silencio nuevamente nos interpelan. Con qué facilidad nos cerramos egoístamente en los momentos difíciles o en el dolor, nos quejamos con amargura o nos auto compadecemos sin darnos cuenta de que el Señor, desde la Cruz, también nos habla. Por tener el rostro hacia el suelo dejamos de vigilar atentos los labiosdel Buen Pastor que pronuncia nuestro nombre desde el madero. Bastaría con estar ahí,al pie de la Cruz, disponibles, escuchando.
Que aprendamos de María a dar ese "Sí" confiado en lo que Dios a preparado para cada uno de nosotros.
Jeanne Chezard de Matel, acogiendo al Verbo Encarnado como María lo hizo, te convertiste en una morada para la habitación de Dios. Llena de Espíritu del Verbo – Hecho-Carne, te convertiste en el pan de compasión, sencillez, generosidad, sencillo corazón, sufrimiento paciente, justicia, misericordia y paz que son Presencia de Dios, que también nosotros nos convirtamos en recipientes del amor de Dios para saciar las hambres del mundo.
Que todo tu ser sea bendecido con su hambre de Dios. Que tus ojos vean su visión sencilla Que tu corazón conozca el fuego de su corazón lleno de justicia. Que camines con paciencia en la oscuridad del sufrimiento y de la persecución. Que tus manos se extiendan con el pan de la compasión, de la misericordia y de la paz. Que vivas con simplicidad. Que camines con bondad. Que tú, con Jeanne Chézard de Matel, te conviertas en una vasija de Dios
Religiosas del Verbo Encarnado y del Santísimo Sacramento
Que a ejemplo de la fundadora sepamos ser esas vasijas que contengan la plenitud del amor de Dios Padre manifestado en la Gloriosa Resurreción de Cristo.
Cuántas veces aunque el amor se aleje físicamente de nuestro lado, sigue vivo en nuestro corazón y en nuestra alma dejando vivo el sentimiento de vacio y de añoranza.