En este instante, quisiera tantas cosas! Mirar la luna y las estrellas, a tu lado Correr bajo la lluvia dejándome mojar completa,
no solo por la lluvia del cielo, sino por la lluvia de tus besos.
En este instante, desearía volar contigo detener el tiempo, que no llegue mañana, y pasarme contigo toda la noche, entre un manto de estrellas, y un embriague total de las horas.
¡No te vayas, quédate conmigo....Aquí! no me quites el deseo inmenso de saber lo que sientes, quédate conmigo, solos, sin testigos, que los únicos testigos sòlo sean la luna y las estrellas . ¡Dime lo que sientes! ¿Lo quieres?
En este instante como deseo caminar sin ruta en una carretera larga, sin salida, que la única salida sean los suspiros de tu alma,los susurros lentos de tu voz, y miles de besos, lentos, tiernos y sin medida.
No te vayas !Quédate conmigo...Que voy a amarte! ¡Quiero correr contigo !Gritar contigo! ¡Cantar contigo! Hacer de esta noche, una enorme ola de caricias entregadas, lentas y dulcemente...muy despacio...sin prisa...¡No te vayas!
¡Quédate conmigo amor!
Desconozco el autor
Que dificil es decirle adios a un amor que parte de nuestra vida sin que podamos sacarlo del corazón.
Cayeron las hojas de mi calendario al igual que gotas de una triste lluvia, y sin darme cuenta pasaron los años y mis hojas presas entre dos agujas.
Una noche el tiempo detuvo su marcha, fue en aquel momento que nuestras miradas, cuando las palabras no me hicieron falta, porque en el silencio tus ojos me hablaban.
Desde aquel instante te llevo guardado, no como mi amante, si tú eres mi amado, y eres el espacio que me ocupa el alma. Así es el destino y no me arrepiento, porque mi camino me lleva a tu encuentro, y aunque no te tenga, siempre estoy contigo
¡Con mi pensamiento!
Desconozco el autor
Dejemos partir a aquel que decide irse de nuestro lado
Siempre que pude, dirigí mi ser hasta algún norte, busqué y busqué cada mañana, la verdadera luz del horizonte, los besos olvidados en el tiempo, las tiernas caricias de la aurora.
Siempre que pude, evité salirme de mi rumbo, y jamás dejar que las rosas sucumbieran, que el sublime abrazo de la madre, se ultrajara en tristes derroteros.
Siempre que pude, regresé con cuatro esquinas en mis manos, Una, para ahuyentar las penas, otra, para guardar ternura, una tercera para anidar la luz, y la última, para ofrendarte el amor en cada día.
Siempre que pude, desbroce las esencias del camino, el errante camino que es la vida, el acto de Ser sin dudas, sin deslealtades.
Siempre que pude, volví a empezar, aún a costa de los miedos, sin ver el mar, sintiendo en mi piel de hombre maduro, miradas abstractas que nunca dicen nada, y castigan con odio, la osadía de pensar libremente.
Pero a pesar de todo, siempre que pude, inventé la manera, de recorrer sin prisa, ¡El camino errante de mi vida!
Fernando Pérez
Que importate es siempre fieles a nosotros mismos a pesar de las espinas del camino.