¡Sí están creciendo! de pura alegría hasta ya le hablé a mi esposo, porque como no me ayudó para nada, y como siempre tuve que hacer las cosas yo sola, me dió coraje, pero se me pasa y ya, otra vez como nueva; ahora está ayudando a regar, a ver cuánto le dura la voluntad. Quiero las plantas bien crecidas para que nos aíslen del exterior porque ya hay muchos albañiles por todos lados, camiones, remolques, tolvas, cementeras, autobuses, automóviles, taxis, visitantes, curiosos, borrachos, enamorados, escandalozos, etc, etc, etc, por acá ¡Ay! del pueblucho aquel ya no queda nada, bueno, en cuanto a lo calmado, porque lo inútil y lo flojo no se supera y creo que nunca se superará, ¡no te acabes rancho de Alfonso!...
¡Parece que van pegando las plantitas!, es que quité primero las raíces de los dos árboles a hachazo limpio y al rededor les puse las plantas después, me tomó toda una semana, pero valió la pena. El otro día tocaron a la casa y cuando me asomé vi tres patrullas de policía rodenádola y pensé que hasta allí había llegado yo, pero cuando les pregunté qué querían me dijo uno que si no era de nosotros una camioneta chocolata que estaba estacionada cerca y les dije que no, pero a lo mejor era de los albañiles que estaban trabajando al lado, pero tampoco era de ellos y se fueron; esa cosa estuvo como otra hora más y me empecé a imaginar que a lo mejor alguien la había dejado a propósito y quién sabe qué traería adentro, pero después ya no la volví a ver. Por último te comento que la portada para entrar aquí se me hizo incendiaria y calenturienta con pura cosa sexual, como decimos mi esposo y yo; puras novedades ¿verdad?(¿habrá otro tema más trillado en esta época?)...