El título fue lo mejor que me sucedió el día de hoy... me encontré el libro que había prestado a mi amiga Esther "los hombres son de marte y las mujeres de venus" y se lo mostré a mi marido, específicamente la página donde vienen los 101 maneras de ganar puntos con una mujer :P Comenzando ahí y terminando el puntaje que se puede ganar y perder con los hombres, comenzamos tooooodo el día analizando lo que decimos y cómo lo decimos para ponerle puntos a cada acción, fué divertido porque nos dimos cuenta cuánto vale para cada quién lo que hacemos por el otro; si eso se diera todos los días sabríamos lo que deseamos y como nos gusta que nos traten.
Lo peor del día podría ser estar con la duda aún sobre los productos de Herbalife ¿podrán hacerme bajar 12kgs.?, esperemos a la quincena para ver primero si queda presupuesto para esos detalles, después comprar una báscula, hacer ejercicio con el wii sports TODOS los días y veremos...
¿Qué hay de nuevo con mi pedazo? Ah pues nos cantó en la mañana.... Good morning, good morning, I´m fine, How are you?... Muy lindo!!! y ya sabe escribir el número 4 y sabe decir "circle".
Mis perros... la Mafy prefiere salir a comer y el Tako despedazó mi arbol :( buaaaaaaaa....
Hoy compré una planta de jitomate, esperemos que no se muera. Y esperemos cercar el jardín y reponer el árbol que rompió el Tako.
Eventos: Me gustaría ir a ver a Alex Fdez en las fiestas de octubre, fracasó mi fiesta de Halloween, mañana encenderemos las velas para el altar de muertos dedicado a: Mi abuelo paterno, mi tía abuela paterna, mi abuela materna, el Sr. Roger (mi ex-jefe), Jeannette (amiga) y Jorge el hermano de mi esposo. Próximamente espero poder ir a Vallarta en Nov 15-16.
"Certifications (also called "designations") are offered through various industries, organizations, or software or other high-tech manufacturers. These "seals of approval" are awarded to qualified professionals in various fields. Certifications can be used for teaching or consulting, and there is demand for individuals who can provide those services. Companies tend to hire certified professionals because they know they are qualified to do the work.
Have you ever considered teaching software, computer, or other technical classes for a living? A Microsoft Certified Trainer (MCT) is an example of a certified professional authorized to teach Microsoft software. What about becoming a freelance writer or a technical writer? How about a professional public speaker, seminar presenter, or a life coach? There are many certifications available in each of these professions.
Granted, teaching software classes may not be something you have always strived for or dreamed of doing your entire life. I'm not suggesting that these career options will be or have always been your ultimate goal, however they do give you the flexibility to spend more time with your family. Wouldn't it be wonderful to have a good income, keep your skills fresh in your career field, and have time to be actively involved in your children's lives?
So many professional women wonder what they are going to do with their career once they marry and have children. Many don't want to return to the workplace full-time, but don't know what other options are out there. Women who have invested time and money achieving an education don't want to risk losing their skills, knowledge or income if they decide to quit working in order to stay home full time with their families.
In today's high-tech world, more women are computer literate and hold college degrees than ever before. Why not use your existing skills to do something more flexible? Becoming a freelance writer or a software instructor gives you the flexibility to keep one foot in a career, at least part-time."
Vamos a hacerlo tú y yo, porque los dos estamos juntos, y aunque hoy es un día gris y los días grises nos ponen tristes, debemos llegar a la verdad a través de las cosas que tenemos a nuestro alrededor y dentro de la piel.
Yo soy un hombre. Todavía. ¿Por qué me miras así, como si te asombraras de que te digo que soy un hombre? Necesito decirlo. Decírtelo. Que lo sepas. Que quede dicho fuerte y que la palabra rebote en las paredes y se caiga encima de tu cuerpo como le cae mi amor encima por las noches.
Soy un hombre y te quiero.
Te digo pocas veces que te quiero, lo sé. Tú quisieras que yo te lo dijera a cada rato, como cuando éramos casi dos chiquillos y el hijo no nos había hecho crecer de golpe cien años en un día en su primer llanto.
Te digo pocas veces que te quiero, lo sé. Pero lo pienso. Lo pienso y todavía me estremezco cada vez que lo pienso. Lo pienso cuando te veo trajinar por la casa, limpiándote las manos en el delantal, corriendo atrás del nene, que no quiere tomar el jarabe para la tos, echándote hacia atrás el pelo rubio, con mis medias de lana azul y tus mocasines marrones.
Te amo.
Lo siento cuando te ayudo a secar los platos de la cena y me hablas de la cuenta de la luz y de que este mes no vas a poder ir a la peluquería para hacerte el corte escalonado, o como se llame, y yo te digo que a mí me gusta tu pelo largo para enredarlo entre mis dedos.
No tenemos todo lo que soñábamos tener para este momento: todavía estamos pagando las cuotas del televisor y la lavadora, todavía tenemos que comprarle la cama al chico, que queda demasiado largo en la cuna, todavía tenemos que hacerle poner marco a las reproducciones de obras famosas que elegimos los dos con tanta alegría en la casa de cuadros.
Ya se está descascarando la pared del living, la que da a la medianera, por donde se cuela un poco de humedad y yo no tengo tiempo para repintarla porque los domingos estoy cansado y porque los domingos vamos a la plaza, a la calesita, a la casa de tu madre o de la mía, y se nos pasan las horas volando.
Nos faltan muchas cosas materiales, lo sé. Hablamos de eso.
95
De lo que no hablamos nunca es de las otras cosas que tu crees que nos faltan y que yo creo que tenemos. De lo que no hablamos nunca es de que yo te veo más linda que antes, de que te quiero mucho más que el primer día que entramos en este departamento y se te quemaron las milanesas.
De lo que no hablamos nunca es de que tú quieres que yo te mande flores los 6 de junio cuando se cumple un nuevo aniversario del día en que nos conocimos... y yo me olvido de hacerlo porque casi nunca sé el número de día en que vivo.
De lo que no hablamos nunca es de ti y de mí.
De lo que tenemos los dos adentro.
De lo que ya nadie va a poder quitarnos nunca: esta confianza maravillosa, esta fe, esta ternura que tan poco manifestamos pero que está, yo sé que está y tu sabes que está.
Porque aunque mis manos no entrelacen las tuyas cuando nos sentamos a mirar televisión y aunque tus manos no acaricien mi frente fatigada por la dura jornada de trabajo... todo lo que yo hago en la vida lo hago por ti... y todo lo que tu haces lo haces por mí, desde el flan, hasta regar las macetas del balcón. Desde planchar mis camisas con apresto en el cuello y los puños, hasta regañarme porque llego tarde.
Te soy fiel.
Fiel por completo.
También eso es decir amor sin pronunciar la palabra.
Cuando termino mi tarea, corro a casa..., no me voy al café con los amigos ni me detengo en las vidrieras de las ferreterías o las casas de hobbies.
Eso es decir amor sin pronunciar la palabra.
También yo hubiera querido poder tener más tiempo libre, poder tener resuelto nuestro problema económico.
A mí también me gusta bailar, y reír y divertirme. No eres tu sola la se queda en casa los sábados en que mis bolsillos están vacíos. Somos los dos. Yo también quisiera cosas: comprarme un sobretodo más moderno que el que tengo, tirar al diablo estos zapatos que me aburro de usar desde hace un año y medio.
Pero mira, has un recuento, estamos tu y yo, está el hijo, los tres estamos sanos, los tres estamos juntos, poco a poco (quizás muy lentamente) vamos hacia adelante... Entonces.... ¿por qué cuando yo llego, muchas veces, tienes los ojos rojos de haber llorado y cierras fuerte la puerta y le gritas al chico...? Pero... yo sé que es a mí a quien le estás gritando, a quien estás golpeando con los portazos...
¿Entonces porqué, si Dios no ha dejado un segundo de mirarnos, te crees desdichada, casi una víctima, prisionera, martirizada por lo que debiera ser risa, unión, lucha en común? ¿Y si yo te hablara del plantón en la cola del ómnibus y de la cara de vinagre del jefe, y del dolor de cabeza que me dió el inventario del negocio y del nudo que se me hace en la garganta cuando veo que las cosas no me salen como quiero y hay que seguir esperando un poco más para el ascenso, para el aumento, para qué sé yo cuantos sueños e inquietudes?
¿Y si tu me vieras llegar a mí con los ojos rojos de haber llorado; si intuyeras que me sintiera desdichado, atado, esclavizado, sin una ventanita de luz para escabullirme? ¿No pensarías que soy injusto, que te tengo a ti, que tengo al nene, que los meses pasan pronto y ya vendrá el tiempo que esperamos los dos con ansiedad, el tiempo de recoger lo sembrado?