Descripción: Esta página me encanta. Los hombres tendemos a ser más reacios a manifestar nuestros sentimientos en público. Yo lo hago con muy pocos amigos. Sobretodo con mi amigo Paco. Con él hablo de Cortázar, del Beawoulf, de nuestras novias o ex novias, de las borracheras que cogemos algún viernes, de los vinos de la rioja alavesa, de Tiziano, de la guerra de Afganistán 80-88... Del Gran FelipeII. De cuando patinaba en Inglaterra con unos punkies, de cuando estuvimos en Holanda durmiendo en casa de unos rastas, de que está calvo, de nuestra etapa en la radio, de que tiene que aprender a jugar al golf de una vez, del Mediterráneo... Vosotras os merecéis conversaciones como éstas. Quitando a Paco y a alguno más; pocos hombres tienen una conversación digna de ser compartida. Todavía son muchos los que hablan pestes de las mujeres -tenéis que ver a los desconocidos que me encuentro en el vestuario del gimnasio-. Os admiro; y me la suda que quede cursi. Soy el más heterosexual de la tierra y no se me caen los anillos al deciros que no puedo ver la pietà de Miguel Angel sin llorar. Tenéis el futuro en vuestras manos... Hagamos de esta vida una danza y no una lucha de sexos... Empezaré con una poesía. Espero que os guste. Un beso. David.
Un viernes cualquiera, antes de partir hacia el paso del tiempo y el dulce caminar, pienso en la (des) (pre) ocupación. Despreocuparse es una palabra con aroma a libertinaje, a perrería y a autosuficiencia. Preocuparse, muerto el des, es síntoma de que la libertad se zarandea con un pensamiento mezquino y un problema inventado. Es la mordedura del perro. Es más que suficiente. Un viernes, como hoy, ocuparse es la obligación de disfrutar de un fin de semana, en un fin de palabra con excesivos prefijos y sufijos. Ocuparse, palabra desnuda, límpida y sentida, es hacer frente, sin tapujos, al día que termina con la semana, porque acaba de empezar. Porque los viernes son, princesas, los días con la magia de vuestras armas de mujer. Me ocuparé de recordaros que en un viernes cualquiera se puede cambiar el mundo. Un beso.
Hola a todas/os Tengo una amiga con la que disfruto mucho hablando por teléfono. Se llama Natalia. A veces está triste, y hoy me ha preguntado lo siguiente: ¿Es posible que esté triste porque no estoy enamorada? Me ha dado que pensar... Desde mi ventana veo el mar. Veo un barco llamado "Nixe" fondeado. Es de hierro, fuerte, seguro. No se mueve en este pequeño puerto español. Siempre, por la noche, está rodeado de luces, seguro. Pero está lleno de aire... ¿Qué pensais?
Este cuentecito oriental se lo dedico a mi Amiga Alexa01. Es la continuación de su post de 7 de enero... ¡No dejeis de visitarla! Me lo inventaré sobre la marcha... ¡Espero que os guste!
Del desierto de Néguev se sabe muy poco. Está en Oriente Próximo. Allí vivió un Sultán en el S.X. Era muy ambicioso y poseía objetos muy valiosos. Un comerciante de la ruta de la seda, asfisiado de deudas, le vendió su bien más preciado: Un espejo que permitía reflejar el futuro... El Sultán lo compró por un altísimo precio y, en la soledad de su palacio, pudo ver el futuro... Las imágenes que se sucedieron por la superficie del espejo eran terribles. Unas máquinas voladoras lanzaban artefactos explosivos desde el aire masacrando ciudades enteras. Los llantos de los niños sin madre que aquel espejo dibujaba en una guerra futurista atormenataron al Sultán en insoportables pesadillas... Después de romper aquél maldito espejo en un arrebato de rabia y dolor, el Sultán convocó un concurso de pintura en la ciudad con el siguiente tema: LA PAZ. Prometió una cantidad muy elevada de dinero al ganador. Unos pintaban paisajes tranquilos, otros los atardeceres límpidos de la ciudad de Petra... El ganador fue un niño de 12 años que dibujó una tormenta de arena, devastadora. En el centro del cuadro aparecía, resguardada del caos debajo de unas rocas, una ardilla del desierto. El semblante de su rostro devolvió al Sultán el regalo divino de poder dormir tranquilo.
Esta Navidad recibí un mensaje de móvil que decía algo así: "no sabemos lo que nos hace exactamente felices, pero lo que me consuela, es que tenemos todo un nuevo año para averiguarlo".
Al principio me gustó mucho. Igual que me gustan las felicitaciones tan comunes de "feliz año" y los deseos de: prosperidad, amor, etc. Pero hoy, por ser dia 3 de enero y estar pensando en voz alta, me he planteado que tal vez sea interesante ser nosostros mismos los protagonistas durante esta nueva aventura de ¡365 dias!
¿No os seduce la idea de ser dueños de nuestro destino? Aunque luego la providencia le de un toque original a nuestros planes, os propongo olvidar el patio de butacas y subiros al escenario de vuestras vidas, hasta que se cierre el telón. La experiencia me demuestra que esa es la llave de la felicidad, aunque no seamos perfectos. Creo que es imprudente dejar al simple azar la dirección de nuestra obra maestra... ¿No creeis? Os leo.
¡Hola! Esta ventana la tenía cerrada sin saber por qué durante mucho tiempo. Tal vez demasiado. Poco a poco iré saludando a esas viejas amigas, una a una y gota a gota. Y la dulce brisa volverá a susurrarnos en esta casa. Hoy pensaré en voz alta, en una de vosotras que me tiene secuestrado. Mi corazón tiene su nombre, y, sin embargo, no es mía. Pudo serlo, pero no lo fue, y ¡es tan agrio el sabor de ese tiempo pasado que no volverá! Una oportunidad perdida vale lo mismo que un segundo perdido. Cuando lanzas una piedra, o dices una frase, no hay solución de enmienda. Alea jacta est. Y, como esclavo de mis actos y soberano de mis silencios, os contaré un secreto: Como todo lo tuve, quiero lo que no existe. Y lo que no existe eres tú.