Las bacterias interactúan con las plaquetas del flujo sanguíneo y pueden contribuir a la formación de coágulos
Fuente: consumer.es (13 de septiembre de 2008) Hasta ahora, no se había podido explicar por qué la mala salud de la boca aumentaba las probabilidades de sufrir un ataque al corazón o una apoplejía.
La incógnita ha quedado resuelta al conocerse los resultados de un estudio realizado por un equipo de científicos de la Universidad de Bristol, en Inglaterra, donde se desvela que las bacterias causantes de infecciones en las encías interactúan con las plaquetas del flujo sanguíneo y pueden contribuir a la formación de coágulos, lo que aumenta el riesgo de padecer enfermedades cardíaca.
Independientemente de que una persona se encuentre en buen estado de salud y de que su peso y forma física sean los adecuados, en una boca sucia puede haber hasta 700 cepas de diferentes bacterias que, si entran en el torrente sanguíneo pueden terminar causando un problema cardíaco
Cuando estas bacterias llegan a la sangre, provocan un agrupamiento de las plaquetas que hace las veces de escudo frente al sistema inmunológico y los antibióticos.
La hipótesis científica considera que las bacterias infectadas aceleran el bloqueo de los conductos sanguíneos porque inflaman y estrechan las paredes arteriales, aunque no se descarta que esos organismos se adhieran a los depósitos grasos que se encuentran en las arterias, con lo cual se facilitaría la formación de coágulos. ozono21.com
Este avance se enmarca en un proyecto para crear alimentos funcionales con alta concentración en probióticos
Fuente: consumer.es (Fecha de publicación: 3 de diciembre de 2008)
Investigadores del Instituto Universitario de Ingeniería de Alimentos para el Desarrollo de la Universidad Politécnica de Valencia (UPV) han elaborado un aperitivo infantil de manzana impregnado con zumo de mandarina y probióticos (microorganismos beneficiosos) capaz de paliar el efecto de la bacteria "Helicobacter pylori", causante de la gastritis crónica.
"H. pylori", que produce dolor estomacal, náuseas y vómitos, afecta en España al 25% de la población infantil, un porcentaje que aumenta hasta el 40% en los países en vías de desarrollo. Esta bacteria está además estrechamente vinculada con la úlcera de estómago y del duodeno.
La creación del citado aperitivo se ha conseguido en el marco de un proyecto de investigación dirigido a reducir los efectos de "H. pylori" en la población infantil y que consiste en el desarrollo de alimentos funcionales con alta concentración en probióticos.
Los autores del estudio afirman que en el 95% de los casos de niños infectados por dicha bacteria que ingirieron esos aperitivos de manzana se observó un efecto beneficioso en su salud al tiempo que disminuía el grado de afección.
Los investigadores valencianos trabajan ahora en la creación de alimentos funcionales capaces de prevenir la obesidad infantil.
Las grasas insaturadas estimulan la producción de una molécula que reprime el impulso de comer.
Fuente: agroinformacin.com (09/10/2008)
CORDIS- Una nueva investigación desvela que ciertos alimentos ricos en grasas ayudan a regular el apetito.
En un artículo publicado en la revista Cell Metabolism, científicos italianos y estadounidenses explican que las grasas insaturadas, como las que contienen el aceite de oliva, los aguacates y los frutos secos, estimulan la producción de una molécula que reprime los impulsos de comer.
Los descubrimientos realizados podrían llevar al desarrollo de nuevos fármacos para tratar la obesidad y otros tipos de trastornos de la alimentación.
Estudios anteriores ya habían demostrado que el acto de comer provoca que ciertas células de la pared intestinal produzcan una hormona denominada oleoiletanolamida (OEA). Cuando se administra como fármaco, la OEA reduce el apetito, disminuye el colesterol en la sangre y favorece la pérdida de peso.
En esta investigación reciente, los científicos descubrieron que las grasas ingeridas en nuestra dieta son las que provocan la secreción de OEA. Las proteínas y carbohidratos no tienen el mismo efecto, aunque se sabe que las proteínas regulan el apetito de otro modo.
En concreto, son las células de las capas superficiales del intestino delgado las que convierten el ácido oleico, como el que contiene el aceite de oliva, en OEA. Seguidamente, alcanza las terminaciones nerviosas, que son las que mandan mensajes supresores del apetito al cerebro, donde dichos mensajes activan un circuito que genera la sensación de saciedad.
Los científicos opinan que, partiendo de sus descubrimientos, se podrían desarrollar nuevos tratamientos para la obesidad y otros desajustes dietéticos y que éstos podrían controlar el apetito mediante el aumento de los niveles de OEA o impidiendo su descomposición.
«Estamos entusiasmados por el descubrimiento de que la OEA activa receptores celulares que ya habían sido objeto del desarrollo de fármacos con buenos resultados», comentó el profesor Daniele Piomelli de la Universidad de California en Irvine (Estados Unidos). «Nos lleva a ser optimistas ante la posibilidad de crear un nuevo tipo de fármacos contra la obesidad basados en el uso inteligente de mecanismos naturales de control del apetito.»
En todo caso, el profesor Piomelli advierte de que las dietas basadas en gran medida en alimentos industriales podrían contrarrestar los beneficios de este nuevo sistema y favorecer la obesidad. Los alimentos industriales tienen, por norma general, un alto contenido de grasas saturadas, pero muy poco ácido oleico.
«Comer es una de las actividades más importantes que realizan los animales», declaró. «Éste es sólo uno de los muchos procesos que controlan dicha actividad. Pero un sistema como el descrito podría forzarse mediante una dieta inadecuada hasta dejarlo inactivo.»
El profesor Piomelli mantiene un gran interés en averiguar también si este sistema es defectuoso en las personas que tienden a comer en exceso.
Ubicua en la Tierra, el agua también se ha encontrado en los cometas, en Marte y en las nubes moleculares ubicadas en el espacio interestelar. Ahora, las conclusiones de un nuevo estudio refuerzan la noción de que este líquido que tan familiar nos resulta no es tan fácil de comprender científicamente como podría parecer.
"El agua, tal como la conocemos, no existe dentro de nuestros cuerpos".
Ésta es la impactante afirmación de Martin Gruebele, profesor de Química en la Universidad de Illinois. "El agua en nuestros cuerpos tiene propiedades físicas diferentes del agua ordinaria, debido a la presencia de las proteínas y otras biomoléculas. Las proteínas cambian las propiedades del agua para realizar tareas particulares en partes diferentes de nuestras células".
Formadas por dos átomos de hidrógeno y un átomo de oxígeno, las moléculas de agua son con mucho el componente más abundante del cuerpo, constituyendo aproximadamente el 75 por ciento del volumen corporal. Cuando están dentro de las proteínas, las moléculas de agua participan en un ballet cuidadosamente coreografiado que permite a las proteínas plegarse en sus estados funcionales o nativos. Este delicado baile es esencial para la vida.
Aunque es bien conocido que el agua desempeña un papel importante en el proceso de plegado, los científicos normalmente sólo miran el movimiento de la proteína. Ésta es la primera vez que se ha conseguido mirar el movimiento de las moléculas de agua durante el proceso de plegado.
Usando una técnica especial, Gruebele y su colaboradora Martina Havenith, de la Universidad del Ruhr en Bochum, estudiaron los movimientos de una proteína en la escala de tiempo de los picosegundos. Un picosegundo es la millonésima parte de una millonésima de segundo.
La técnica, que usa un láser de pulsos ultracortos, también permitió a los investigadores estudiar los movimientos de las moléculas de agua cercanas cuando la proteína se plegaba en su estado original.
En las pruebas sobre la ubiquitina, una proteína común en las células, los investigadores encontraron que las moléculas de agua enlazadas a la proteína cambiaban de configuración, adoptando una específica, con una velocidad muy superior a la de la proteína. El movimiento del agua ayudaba a establecer la configuración correcta, haciendo mucho más fácil el plegado de la proteína. ozono21.com
Una cuarta parte de los pequeños tiene unos hábitos nutricionales "muy malos"
Fuente: eroski.es (4 Fecha de publicación: de diciembre de 2008)
Un estudio llevado a cabo por investigadores españoles en las consultas de Atención Primaria concluye que los malos hábitos nutricionales amenazan el equilibrio físico y también la salud mental de los más pequeños. El trabajo relaciona por primera vez la falta de actividad física y las dietas desequilibradas con un retraso psicológico y emocional de los escolares.
La encuesta se ha llevado a cabo sobre 430 niños de entre 4 y 14 años. Aunque la muestra no es muy elevada, refleja una tendencia preocupante revelada por otros estudios previos. "Los niños españoles cada vez se alejan más de la dieta mediterránea. Comer en casa ha dejado de ser sinónimo de comer más sano", apuntó Lluis Serra, uno de los autores del análisis y director del Centro de Investigación en Nutrición Comunitaria del Parque Científico de la Universidad de Barcelona.
Esta investigación demuestra que los menores con problemas de sobrepeso, más sedentarios y con una peor alimentación presentan el doble de posibilidades de desarrollar trastornos como ansiedad y depresión, mientras que la normalidad emocional se encontró en los niños con mayores niveles de actividad física y dieta más equilibrada.
Hábitos nutricionales
El 25% de los niños tiene unos hábitos nutricionales "muy malos", según este estudio. Así, la mitad de lo menores no prueba la verdura ni siquiera una vez al día, la "comida rápida" es "habitual" y sólo el 40% toma más de dos piezas de fruta o zumo al día. Muy pocos incluyen los nutrientes de un desayuno completo: cereales, lácteos y fruta. Pero el 20% desayuna de forma habitual bollería industrial y el 73% tan sólo galletas o pan. Los niños del estudio que no desayunaban, que representaban el 8 %, también tenían más retraso motriz y problemas de socialización, además de peor rendimiento físico.
Los expertos responsabilizan de esta situación no sólo al abandono de la dieta mediterránea, sino al olvido de que la alimentación es un "acto social" que debe hacerse en familia. Comer con los seres queridos produce una activación cerebral que promueve la liberación de neurotransmisores que dan lugar a sensaciones placenteras. La socialización también promueve los hábitos alimenticios saludables entre los más pequeños. Otro error es comer frente al televisor, ya que todos los efectos positivos de comer en familia desaparecen si se hace frente a este aparato, señalaron.