El estudio concluye que los efectos positivos de la dieta Mediterránea no se dan sólo por la composición de los alimentos ingeridos, sino también por el estilo de vida asociado a la dieta, como comer más en casa, invertir tiempo en preparar los alimentos o compartir la comida, que contribuyen a mejorar la percepción de bienestar del individuo.
Para llegar a esta conclusión, los expertos han analizado las respuestas dadas entre los años 2000 y el 2005 por 8.195 vecinos de Girona, con edades comprendidas entre los 35 y los 74 años, de los cuales 3.910 eran mujeres.
A estas personas se preguntó sobre sus antecedentes clínicos, sus hábitos alimentarios, el consumo de alcohol y de tabaco, la actividad física realizada normalmente y su nivel cultural.
En el análisis de las encuestas, y tras tener en cuenta todos los factores del estudio, los resultados han puesto de manifiesto de manera claramente significativa que, tanto en mujeres como en hombres, la dieta mediterránea está asociada con una mejor percepción de las personas de su salud física y mental. Además, los efectos de la dieta mediterránea observados no se han visto alterados ni por la actividad física, ni por el valor del índice de masa corporal ni por el consumo de tabaco.
Dieta mediterránea
La dieta mediterránea se caracteriza por ser especialmente rica en legumbres y vegetales, relativamente pobre en carnes e ir acompañada a menudo con una moderada ingesta de alcohol. Desde hace tiempo, esta dieta se ha asociado con la prevención de trastornos cardiovasculares y la mejora de las expectativas y la calidad de vida. ozono21.com ozono21 videos salud
Imagine que por su sangre circula un robot que es capaz de detectar cualquier virus y destruirlo. Este “doctor” microscópico acaba de localizar y eliminar al virus de la gripe. Le ha curado incluso antes de que note el primer síntoma. ¿Ciencia ficción? Quizá, pero está más cerca de lo que cree. La nanotecnología ya ha conseguido el diseño de maquinas que incluso podrían curar el cáncer. Cuando hablamos de nanotecnología nos referimos a técnicas que actúan al nivel molecular de los materiales. El prefijo nano indica la mil millonésima parte de un metro, pero no son sus dimensiones lo más importante.
Lo trascendental es que toda la materia se forma por átomos y moléculas, incluso las células. Así, esta ciencia podría aplicarse en cualquier campo, mejorando nuestro día a día. El ejemplo del comienzo se basa en investigaciones que ya han diseñado “robots” creados para destruir cualquier microbio de nuestro torrente sanguíneo y que podrían actuar mil veces más rápido que las defensas naturales. Esto permitiría el suministro de fármacos con la máxima precisión o atacar una a una las células cancerígenas de un tumor sin perjudicar a las células sanas que las rodean.
Aunque esperanzadoras, estas investigaciones todavía deben continuar hasta su aplicación real ya que, por ejemplo, no se conocen los posibles efectos secundarios de estos robots circulando en nuestra sangre.
Otros campos también nos ofrecen avances sorprendentes. Tejidos que detectan si quien los viste tiene frío o calor para subir o bajar su temperatura. Receptores solares con nanopartículas tan pequeñas que pueden disolverse en un spray que convertirían en “placa” solar cualquier superficie. ozono21.com
El consumo de carotenoides podría suponer tanto en hombres como en mujeres un menor riesgo de padecer roturas de huesos, sostiene un reciente estudio realizado en Estados Unidos en más de 900 personas a las que se hizo un seguimiento durante 17 años, informa Agrodigital.
Así, los efectos protectores frente a las fracturas dependen del consumo total de carotenoides, entre ellos el licopeno, el carotenoide típico del tomate o la sandía. Este trabajo asegura que un consumo por encima de 4,4 raciones diarias de licopeno reduce el riesgo de fracturas de forma muy importante.
Y es que la salud ósea se ha convertido en una de las grandes preocupaciones sanitarias debido sobre todo a las afecciones de la edad avanzada, como la osteoporosis y la alta incidencia de fracturas de cadera en este colectivo.
Los carotenoides son losantioxidantes responsables de una buena parte de los colores amarillos, anaranjados o rojos de las frutas y hortalizas. El tomate, la zanahoria, la sandía, el pomelo rojo, la calabaza o el pimiento rojo presentan una elevada tasa de carotenoides.
El presidente de la entidad, el doctor Julio Ancochea, ha indicado que "los niños son especialmente vulnerables a las condiciones medioambientales y su exposición a la contaminación puede contribuir a aumentar la mortalidad, la morbilidad y la discapacidad infantil. Por este motivo, es importante que el personal sanitario reconozca y evalúe estos factores y prevenga las enfermedades relacionadas con el medioambiente".
Cristina Martínez, coordinadora del Área de Medioambiente y Enfermedades Respiratorias de SEPAR, ha puesto como ejemplo un estudio publicado en la revista británica The Lancet elaborado por investigadores de la Universidad del Sur de California. "Este estudio advierte que los niños que viven a menos de 500 metros de las autopistas o grandes zonas de tráfico son susceptibles de sufrir una sustancial perdida de capacidad pulmonar a los 18 años, déficit que arrastrarán durante toda la vida", alertó.
En concreto, explicó que la capacidad pulmonar de los menores que viven cerca de los grandes vías de tráfico es un 3% menor que la capacidad de los que residen a 1.500 metros, y la causa es la toxicidad de los motores diesel. Además, advirtió de que la reducción de la función pulmonar infantil es un conocido factor de riesgo en el desarrollo y empeoramiento del asma y el posterior desarrollo de EPOC (enfermedad de obstrucción pulmonar).
Pueden derivar en enfermedades crónicas
Según explicaron los expertos, los pulmones no están desarrollados al nacer, ni siquiera en un niño de 8 años, sino que se desarrollan hasta alrededor de los 18 años, por lo que la salud de este órgano puede verse especialmente alterado por los factores contaminantes del aire con efectos respiratorios agudos durante la niñez, que pueden desembocar en enfermedades respiratorias crónicas en la edad adulta.
Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el número de años de vida sana perdida por habitante debido a factores de riesgo medioambiental es aproximadamente cinco veces mayor entre niños hasta los cinco años que en la población general. Este mismo informe destaca que la diarrea, el paludismo y las infecciones respiratorias arrojan un gran porcentaje de morbilidad atribuible al medio ambiente y también de mortalidad en niños menores de 5 años.
Asimismo, el porcentaje de defunciones debido a estas tres enfermedades atribuibles al medio ambiente alcanza la cifra del 26 por ciento en los niños menores de cinco años que viven en países en desarrollo. En algunas regiones muy pobres del mundo, se calcula que el número de años perdidos de vida sana debido a infecciones respiratorias en la infancia es hasta 800 veces mayor.
La AESA ha recomendado revisar el "límite máximo" de vitamina A que se permite añadir a los piensos del ganado criado para la obtención de alimentos.
En concreto, este organismo considera que puede ser mayor en el consumo de hígado, también puede haberlo por los lácteos y que los grupos de población para los que entrañaría un mayor riesgos serían las personas con osteoporosis u otros problemas de huesos, en particular las mujeres después de la menopausia.
Por este motivo, la AESA aconseja mezclar los piensos animales con otros vegetales y vigilar la presencia de vitamina A en los hígados y en su caso recomendar a los ciudadanos que no abusen del consumo de este alimento. ozono21.com