Este trabajo, que se realizará a escala nacional, arroja otros datos preocupantes, como que un 13% de los niños se duerme en clase, casi un 30% tiene dificultades para mantener la vigilia y más de un 50% confiesa que tiene sueño durante el día. Además, hasta un 12% de los bebés de seis meses a un año duerme boca abajo, una posición desaconsejada por los pediatras por incrementar notablemente el riesgo de muerte súbita, y cada vez se duermen menos siestas, hábito recomendable para el desarrollo de los críos. En general, se registra una mala calidad del sueño en las primeras fases de la vida, coinciden el doctor Gonzalo Pin, coordinador del grupo de trastornos del sueño de la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (Sepaep), y su colega Ramón Ugarte, de la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (Aepap). Y es que un 20% de los menores sufre insomnio, un 17% sonambulismo, un 10% alteraciones respiratorias o ronquidos, y un 2% apnea o síndrome de piernas inquietas.
"Es un problema de consecuencias graves tanto a nivel sanitario, como educativo, social y económico", advierten los pediatras. "Los niños con déficit de sueño tendrán problemas de desarrollo, no ganarán peso como deben y serán proclives a padecer obesidad o hiperactividad, mientras que los adolescentes que no descansan bien y se duermen en clase, tienen problemas de aprendizaje tan graves que generan déficit de atención y fracaso escolar. Los que, además, se mueven en moto -que cada vez son más- multiplican por mucho el riesgo de padecer accidentes", apunta el doctor Ugarte.
Adecuar horarios lectivos al descanso
La falta de sueño genera una dificultad de aprendizaje que se agrava con unos horarios que no contemplan los ciclos circadianos que regulan nuestro descanso "y gracias a los cuales sabemos que se aprende mejor a partir de las once de la mañana y de las cuatro de la tarde y que es muy difícil asimilar conocimientos a las ocho de la mañana", explica el pediatra Gonzalo Pin, que propone adecuar los horarios lectivos al ciclo de descanso.
"El sistema inmunitario se desarrolla durante el sueño, de modo que si no se descansa, se debilita", indica el experto. Muchos bebés casi nunca duermen las tres siestas diarias que deberían en las guarderías y centro educativos. Ocho de cada diez críos entre dos y tres años duerme una siesta al día, un 16% no lo hace y sólo un 4% duerme dos, cuando según este pediatra "privar a los más pequeños de las siestas por decreto educativo es una barbaridad". ozono21.com
Fuente: ARS (08/05/2009) La deficiencia de la vitamina A es especialmente grave en África y el Sudeste Asiático, según Daniel Skinner, quien es genetista con el Servicio de Investigación Agrícola (ARS). En los niños desnutridos, por ejemplo, esta deficiencia es una causa principal de la ceguera evitable, y aumenta el riesgo de enfermedad y muerte de infecciones severas tales como la enfermedad
La popularidad de Monascus en el arroz fermentado, fideos y otros platos—especialmente esas comidas en las áreas pobres rurales de Asia—le dio una idea a Skinner: reemplazar los genes del hongo que producen el pigmento con dos otros de otra especie que produce betacaroteno, el cual es una sustancia fácilmente convertido a la vitamina A por el cuerpo humano. Si este reemplazo podría ser realizado, es posible que una cepa de Monascus que produce betacaroteno pueda ser sustituida por la cepa ahora usada en las comidas asiáticas, de este modo proveyendo una manera fácil de combatir la deficiencia de la vitamina A en la poblacion humana.
En estudios en la Unidad de Investigación de la Genética, la Calidad, la Fisiología y las Enfermedades de Trigo mantenida por el ARS en Pullman, Washington, Skinner y sus colegas usaron una pistola de genes para inyectar dos copias de genes de betacaroteno del hongo Blakeslea trispora dentro del ADN de Monascus, permitiéndolo a producir el pigmento del color naranja. Cheryl Vahling, quien es bióloga molecular con el ARS en Pullman, y Kamolnan Taweeyanyongkul del Colegio Misión en Saraburi, Tailandia, colaboraron con Skinner.
Los investigadores creen que el Monascus modificado puede producir aproximadamente la misma cantidad de betacaroteno como una zanahoria bajo condiciones apropiadas de crecimiento. Skinner comenzó a investigar esta estrategia en el 2002 como parte de un programa más amplio para mejorar la productividad y calidad del trigo para la exportación y el uso alimentario domést.
Fuente: consumer (Fecha de publicación: 24 de abril de 2009)
Consumir frutas rojas ayuda a prevenir la aparición de arrugas y la inflamación producidas en la piel por la exposición a los rayos ultravioleta, según un estudio.
Eso es al menos lo que asegura un estudio realizado por la Universidad Hallym (Corea del Sur), presentado en el encuentro Experimental Biology 2009 que se celebra en Nueva Orleans (Estados Unidos).
Así, frutas como la fresa o los arándanos resultan beneficiosas para nuestra salud por su efecto sobre la piel, sostiene este trabajo. Ello se debe a que contienen ácido elágico, un antioxidante que previene la formación de arrugas y la inflamación derivadas de la radiación ultravioleta. Este ácido también se haya en nueces y en numerosos vegetales y frutas, sobre todo en las frambuesas y granadas. "La aplicación del ácido antioxidante elágico evitó la destrucción de colágeno y la respuesta inflamatoria a la exposición continuada a los rayos radiactivos ultravioletas que dañan la piel", explicaron los científicos.
La investigación se llevó a cabo con 12 ratones sin pelo machos jóvenes de cuatro semanas. Durante dos meses se les expuso a una mayor radiación ultravioleta tres veces por semana. A la mitad de los ratones expuestos se les proporcionó diariamente aplicaciones tópicas de ácido elágico sobre la superficie de la piel, incluso en los días en los que no recibían la exposición ultravioleta. Estos ratones sufrieron una menor formación de arrugas que los que no recibieron tratamiento.
Un equipo de investigadores en la Escuela de Psicología de dicha institución ha mostrado que el criterio estético vigente en ciertas culturas de que una tonalidad sonrosada denota buena salud, mientras que un color verdoso o pálido sugiere enfermedad, es seguido con asombrosa precisión por muchas personas y que gracias al mismo son capaces de percibir rasgos de salud aún sin comprenderlos técnicamente.
El investigador principal, Ian Stephen, trabajó junto con el Laboratorio de Percepción de la universidad para determinar cómo los colores del rostro están asociados con una apariencia saludable.
Varias especies de monos utilizan la coloración rojiza en sus caras u otras partes del cuerpo para anunciar su estado de salud y atraer pareja. El equipo buscaba averiguar si en los humanos funcionan mecanismos similares.
Es común para mucha gente palidecer cuando se pone enferma. La nueva investigación va más allá y muestra que incluso las personas jóvenes y sanas pueden beneficiarse de tener las condiciones que van asociadas a una tonalidad sonrosada, y que básicamente son una mayor riqueza de sangre oxigenada.
El equipo midió primero cómo varía el color de la piel con la cantidad de sangre y la de oxígeno en la misma.
Estas mediciones fueron utilizadas en imágenes digitalizadas para permitir a los participantes del estudio cambiar la tonalidad de las caras en las fotografías para que tuvieran el aspecto más saludable posible. El equipo descubrió que, para todas las caras, los participantes hicieron cambios que implicaban una mayor presencia de oxígeno en la sangre.
Nuestra piel contiene muchos vasos sanguíneos diminutos que llevan la sangre cargada de oxígeno a las células de la piel, permitiéndoles "respirar", y posibilitando que perdamos calor durante el ejercicio físico.
Las personas que están en buena forma física o poseen altos niveles de hormonas sexuales tienen más de estos vasos sanguíneos y se sonrojan más fácilmente que los individuos enfermos, los que no están en forma, los ancianos o los fumadores. Las personas que están en buena forma física también tienen más oxígeno en la sangre que las que no lo están o tienen enfermedades pulmonares o del corazón.
Todos los evaluadores opinaron que ese aspecto que implica una buena presencia de sangre rica en oxígeno da a las personas una apariencia más saludable que el aspecto asociado a niveles menores de sangre rica en oxígeno. Los investigadores están sorprendidos de que la gente pueda percibir esta diferencia sutil sin tener conocimientos médicos.
No se trata de que cuanto más roja sea la piel, mejor, ya que un exceso de tonalidad rojiza indica problemas de salud. Es el tono justo lo que resulta adecuado, y ese tono es el percibido por la gente como el que otorga una apariencia saludable.
En conclusión, muchas personas sin saberlo se valen de un criterio que consideran sólo estético para hacer una valoración acertada de varios rasgos importantes de la salud del individuo a quien miran.
El objetivo es saber qué tipos de compuestos ofrecen diferentes especies que crecen en los montes de Castilla y León y, más concretamente, en los sorianos, informó la Agencia de Noticias para la Difusión de la Ciencia y la Tecnología (DiCYT).
Fuente: consumer (Fecha de publicación: 19 de abril de 2009)
Si bien el estudio está todavía en una fase inicial, ya se sabe que algunas setas y hongos tienen propiedades antiinflamatorias que pueden servir de mucho en un futuro para la lucha frente a determinadas enfermedades. La investigadora Ana María García Lázaro está al frente de la sección que se dedica a analizar los efectos biológicos de los compuestos que esconden esos frutos del bosque, tratando de determinar cuáles contribuyen a dicho efecto antiinflamatorio. Una vez que se caractericen los mismos, se seleccionarán los más potentes.
Otro de los aspectos es ver qué cantidad de esos compuestos es necesaria para atajar una dolencia. En este punto, los expertos subrayan que los efectos beneficiosos pueden darse por partida doble, pues no solamente se puede atajar una inflamación, sino que puede evitarse otra dolencia, pues en numerosas ocasiones una inflamación crónica degenera en una patología más importante.
Cultivo
Hasta ahora se habían utilizado determinados tipos de setas no comestibles desde un punto de vista medicinal. Lo que se trata ahora es de averiguar las propiedades de las setas comestibles en cuanto a los beneficios que puedan reportar a la salud. No hay que olvidar que, aunque la producción de setas y hongos procede de la recolección en los montes, ya van siendo habituales explotaciones dedicadas a este sector con métodos de cultivo determinados, recordó la investigadora. Cuando se avance en la línea de estudio marcada en estas primeras investigaciones, la idea es analizar las condiciones de cultivo para ver cómo se pueden acumular determinados compuestos que interesan trabajando con variables como, por ejemplo, la humedad.