Es un rasgo genético que no posee ninguna otra especie
Uno de los rasgos distintivos del ser humano frente a otras especies, incluso ante los demás mamíferos, es la tolerancia a la leche tras la fase de amamantamiento. Un estudio del University College London (UCL) ha revelado que esta capacidad fisiológica se originó en el Neolítico, hace unos 7.500 años, en la región de los Balcanes y Centroeuropa, en lugar de en los países nórdicos como se pensaba.
Fuente: consumwe (1 de septiembre de 2009)Fecha de publicación:
El "Homo sapiens" no nació con esta capacidad, sino que la generó hace unos 7.500 años, cuando el antiguo cazador nómada se convirtió en agricultor y ganadero. En la lucha de los seres vivos por la supervivencia, la evolución favorece los rasgos genéticos que facilitan la adaptación al entorno y dan ventaja frente a los competidores. Los bebés mamíferos tienen la capacidad natural de asimilar y digerir la leche materna, pero la pierden una vez que han superado el periodo de amamantamiento. Inicialmente, esto sucedía también en los humanos.
El estudio del University College London ha revelado, a través de las proteínas lácteas detectadas en restos arqueológicos de Hungría y Rumanía, que las comunidades ganaderas centroeuropeas y de los Balcanes conservaron esta capacidad al mantener en su organismo la enzima que se encarga de descomponer los azúcares de la leche. Esta mutación genética se reveló ventajosa para los individuos en los que prevaleció, ya que les permitió alimentarse de un producto que, gracias a su nuevo papel como ganaderos, tenían disponible y era nutritivo
Esta anomalía inicial se generalizó en el continente y hoy, en la herencia racial de los europeos, prevalece la llamada "persistencia lactosa", una característica que no se da en otros territorios. Sin embargo, se registra de modo desigual a lo largo del continente; mientras en los países nórdicos, Irlanda y Reino Unido los porcentajes de intolerancia láctea van del 5% al 15%, en los países mediterráneos la tasa se eleva a la mitad de la población.
Por otro lado, la expansión del consumo general de lácteos hacia el resto de Europa explicaría también por qué la mayoría de los europeos tolerantes a la lactosa presentan la misma variante del gen.
Sin embargo, en África se han identificado al menos cuatro variantes genéticas y apenas el tercio de la población es capaz de digerir la leche. En Asia, esta cifra alcanza al 90% de la población.
La Comisión Europea ha lanzado un proyecto piloto por el que pretende estudiar la calidad del aire en las escuelas tanto comunitarias como de países candidatos y de Europa Central y Oriental. El estudio servirá para formular directrices destinadas a cubrir distintas situaciones con el fin de crear entornos escolares saludables.
El aire interior y su calidad ha sido mucho menos estudiado que el aire exterior, aun cuando la investigación en este último ámbito es aplicable al aire interior en algunos casos. Además, existe ya un marco legislativo amplio sobre el aire exterior, mientras que la reglamentación relativa al aire interior está formada por iniciativas y actos jurídicos dispersos.
Fuente: EUROALERT (23/08/2009)
Por ello, la Comisión ha decidido comenzar a estudiar la situación con el objetivo de, en un futuro, crear un marco legislativo que regule la calidad del aire en interiores, y el primer punto a estudiar serán las escuelas. Puesto que el 20 % de la población de la UE pasa diariamente un tiempo considerable en las escuelas y que aumenta la incidencia de asma y otras enfermedades respiratorias en Europa, se ha considerado un buen punto de inicio para conocer la situación, y en ello se centra el Proyecto bienal en el ámbito de la calidad del aire en las escuelas.
Uno de los objetivos de este estudio es el de evaluar las relaciones entre el impacto del transporte y el impacto del cambio climático en el entorno escolar, así como los efectos para la salud de los niños de la exposición a contaminantes del aire en espacios cerrados y formular recomendaciones para prevenir y reducir las enfermedades respiratorias con la mejora de la calidad de los entornos escolares y otras medidas conexas. Es, pues, un ejemplo más de la labor europea contra el cambio climático.
Para ello, se realizarán mediciones en el interior de las escuelas, a fin de obtener nuevos datos sobre la concentración de los principales contaminantes en el interior de las escuelas. El presupuesto total disponible asciende a 4 millones EUR. Se concederá un único contrato de servicios global en el marco de un concurso público, que se seleccionará a finales de este año.
Los autores del mismo, investigadores cardiovasculares del Centro Médico de la Universidad Estatal de Ohio, son los primeros en dar a conocer una relación directa y clara entre la contaminación del aire y su impacto en la presión alta, o hipertensión. Si los resultados de estos estudios en animales se confirman, podríamos estar ante una cuestión importante para la salud humana.
Sanjay Rajagopalan, director de la sección de medicina vascular en el citado centro médico, y sus colaboradores expusieron ratas a niveles de contaminantes aerotransportados que los humanos de gran parte del mundo solemos respirar en un día cualquiera, aunque considerablemente más bajos que los registrados en algunas zonas de Estados Unidos y China. Y han comprobado que la exposición durante 10 semanas al aire contaminado eleva la presión sanguínea en los individuos ya predispuestos a esa condición.
Recientes estudios en humanos sugieren que en un período de horas a días de exposición, la presión sanguínea aumenta.
La contaminación del aire es comúnmente el resultado de emisiones procedentes de fábricas, centrales eléctricas, tubos de escape de automóviles y la quema de carbón, entre otras fuentes.
Qinghua Sun, uno de los autores del estudio, está trabajando en análisis de la función vascular tomados con ocasión de las Olimpiadas en Pekín. Con las normas rigurosas impuestas para asegurar una buena calidad del medio ambiente durante los juegos, la mejora en la calidad del aire de Pekín y sus alrededores está permitiendo hacer comparaciones muy útiles. "Esperamos encontrar un impacto tangible sobre la función vascular y la tensión arterial debido a que la única cosa que habrá cambiado es los niveles de polución aérea", explica Sun. ozono21.com
Gracias a las medidas para reducir la contaminación del aire en varias ciudades de Estados Unidos, los habitantes de esas urbes ahora vivirán más. Fuente: BBC Ciencia (12/8/09)
En promedio podrán tener cinco meses adicionales de vida, afirma una investigación publicada en New England Journal of Medicine (Revista de Medicina de Nueva Inglaterra).
El estudio comparó los niveles de contaminación con las estadísticas de expectativa de vida de 51 ciudades entre 1980 y 2000.
Los investigadores de la Universidad Brigham Young y la Escuela de Salud Pública de Harvard encontraron que, en promedio, la expectativa de vida aumento casi tres años en las décadas recientes.
Y aproximadamente cinco meses de esos "tres años más de vida" fueron consecuencia de un aire más limpio.
Aumento "extraordinario"
"Este importante incremento en la expectativa de vida que puede atribuirse a la reducción de la contaminación del aire es extraordinaria", afirma el doctor Arden Pope, quien dirigió la investigación.
"Ahora podemos decir que estamos obteniendo un rendimiento importante de lo que hemos invertido para mejorar la calidad de nuestro aire", agrega.
Para obtener sus resultados, los investigadores utilizaron modelos estadísticos avanzados para comparar los dos grupos de datos tomando en cuenta factores que podrían afectar la esperanza de vida promedio.
Estos incluyeron cambios demográficos en la población, ingresos, educación, migración y tabaquismo.
Tal como señalan los autores, en las ciudades que previamente habían sido las más contaminadas y que luego habían logrado la mayor reducción en esos niveles se logró agregar aproximadamente 10 meses en el promedio de vida de los residentes.
En promedio, al final de las dos décadas de estudio, los estadounidenses en general habían logrado vivir 2,72 años más y 15% de esta cifra (5 meses) fue resultado de un aire más limpio.
Estudios en el pasado han demostrado que es probable que este incremento en la esperanza de vida se deba a la reducción de las enfermedades cardiovasculares y cardiopulmonares que por lo general acompañan a la contaminación.
Pequeñas y peligrosas
En la nueva investigación los científicos se centraron en las llamadas partículas PM 2,5, las más pequeñas que pueden respirarse y que tienen 2,5 micrómetros o menos de diámetro (la vigésima parte de un cabello humano).
A pesar de su tamaño, estas partículas (de polvo, metales y otros materiales tóxicos) son las más peligrosas ya que pueden viajar hasta la profundidad de los pulmones.
Las PM 2,5 han sido en el pasado vinculadas al empeoramiento de asma y enfermedades del corazón.
Los científicos descubrieron que por cada reducción de 10 microgramos por metro cúbico de contaminación de partículas en una ciudad, los residentes agregaban en promedio más de siete meses a su vida.
Durante los 1980 y 1990, el promedio en los niveles de PM 2,5 en las 51 ciudades estudiadas cayó de 21 a 14 microgramos por metro cúbico.
En ciudades previamente muy contaminadas como Pittsburg y Buffalo, la disminución fue de casi 14 microgramos por metro cúbico.
"Este estudio nos trae un mensaje importante y positivo" afirma el doctor Douglas Dockerty, de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de de Harvard y otro de los autores del estudio.
"Y es que los esfuerzos para reducir las concentraciones de partículas contaminantes en el aire en los Estados Unidos durante los pasados 20 años han resultado en mejoras sustanciales y mensurables en la expectativa de vida", agrega el investigador.
En otros países del mundo, sin embargo, no han podido realizarse estudios similares para medir los efectos de la contaminación en la esperanza de vida.
Pero tal como señalan los expertos, esta investigación demuestra que los esfuerzos que muchos países han llevado a cabo en las últimas décadas para reducir la contaminación ambiental sin duda están teniendo un impacto favorable en la salud de sus habitantes.
Los datos de esta investigación, que han sido publicados en la revista Cancer Cell, abren la puerta a la fabricación de nuevos fármacos para combatir el melanoma, un tipo de cáncer muy agresivo, con un pronóstico "desalentador", ya que cuando es metastático la esperanza de vida de los pacientes apenas supera los diez meses.
El grupo de científicos dirigido por María S. Soengas había conseguido en investigaciones anteriores hallar varios compuestos capaces de activar la apoptosis en células de melanoma, pero estos tratamientos tenían importantes efectos secundarios o no eran suficientemente potentes contra la metástasis.
Según ha explicado Soengas, lo más destacable de este estudio es el descubrimiento del modo por el que se activan, de manera simultánea, los dos procesos de muerte celular. Hasta la fecha los fármacos sólo eran capaces de activar uno de estos procesos, en lugar de los dos a la vez.
Soengas también ha subrayado que hasta el momento no se han descrito con este compuesto efectos secundarios en modelos experimentales.