Mi búsqueda no es sencilla, he encontrado a mi paso, amigos, enemigos intelectuales, conocidos, pero lo que yo deseo es solamente un hombre que no tema a mi plena realización como mujer, sino que sea para mí como yo para él: eternos compañeros.
Un hombre que no tema a la ternura, que se atreva a ser débil cuando necesite recobrar fuerzas para la lucha decisiva, que no piense que al amarlo lo derroto o que al amarme me aniquila.
Un hombre que me proteja de los demás y de mí misma, que conozca mis errores, los acepte y me ayude a corregirlos.
Un hombre que tenga siempre los brazos abiertos para que me refugie en ellos cuando me sienta amenazada o insegura, que reconozca su fortaleza y mi debilidad pero que jamás se aproveche de ella.
Un hombre a quien lo domine el entusiasmo y ame intensamente la vida, para que cada día sea un regalo inapreciable, que se tiene que vivir plenamente, aceptando el dolor y la alegría con igual serenidad.
Un hombre que sepa ser siempre más fuerte que los obstáculos, que jamás se amilane ante la derrota, y para quien los contratiempos sean más estímulos que las adversidades.
Un hombre que esté tan seguro de su hombría que no sienta la necesidad de demostrarla a cada minuto.
Un hombre que no sea egoísta, que no pida lo que aún no ha merecido, pero que siempre haga esfuerzos para tener lo mejor porque se lo ha ganado.
Un hombre que goce dando y sepa recibir, un hombre que se respete a sí mismo, porque aún sabrá respetar a los demás y no recurrir jamás a la burla o a la ofensa, puesto que más rebaja al que lo hace que al que la recibe.
Un hombre que no tenga miedo de amar y no se envanezca porque es amado, que goce cada minuto de amor como si fuera el último, que no viva esperado el mañana porque tal vez el mañana nunca llegue.
Cuando lo encuentre lo amaré intensamente, y me pregunto:
Son aquellas, que por el camino de la vida siguen juntas, buscando el mismo rumbo. Son esas, que imprentan todo sólo por sus sentimientos. Son esas que ni la inmensidad del mar las puede separar. Enamoradas de verdad se sienten, porque buscan verse continuamente. Es ella, la que siente miedo cuando él no está. Es él, el que quiere ser todo en su vida. Con ellos, a los que la vida los juntó, para que se amen y no piensen que ya todo se perdió. Ella, después de tanto que pasó, lo pudo encontrar. El por fín de alguien se pudo enamorar. Es, ese deseo que sienten los dos de decirse "TE QUIERO" con una mirada del corazón. Cuando el mundo se quiere derrumbar, ellos de la mano estarán. Porque se quieren y sólo piensan en estar uno junto al otro, porque serán siempre inseparables, pase lo que pase. Esos seres que buscan encontrarse en la oscuridad o en la profundidad del mar, son esos que cuando se ven, sus ojos brillan como una candela. A ellos se los pueden llamar: ALMAS
Me gustas cuando callas porque estás como ausente, y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca. Parece que los ojos se te hubieran volado y parece que un beso te cerrara la boca.
Como todas las cosas están llenas de mi alma emerges de las cosas, llena del alma mía. Mariposa de sueño, te pareces a mi alma, y te pareces a la palabra melancolía.
Me gustas cuando callas y estás como distante. Y estás como quejándote, mariposa en arrullo. Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza: déjame que me calle con el silencio tuyo.
Déjame que te hable también con tu silencio claro como una lámpara, simple como un anillo. Eres como la noche, callada y constelada. Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.
Me gustas cuando callas porque estás como ausente. Distante y dolorosa como si hubieras muerto. Una palabra entonces, una sonrisa bastan. Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.