Descripción: Cuando en tu corazón habite el azul del cielo, la calidez del sol, el gorjeo de los pájaros, el perfume de las flores, la nostalgia del atardecer, el encanto de las mañanas, la serenidad de los lagos y la sonrisa de la ventura, recuerda que alguien ha tocado tu corazón con la varita milagrosa del amor...
Primero una mirada que se mira en otra de ojos que se sonríen entre sí porque se reconocen, luego una sonrisa que se posa en los labios y una burbuja de sensaciones acompaña a las almas, cálidas y cercanas almas mientras se abrazan, piel con piel, corazón con corazón, mientras se sienten conectadas más allá del contacto físico, en el mismo punto, en el mismo momento, en el que dos mundos se funden y se convierten en un solo mundo...
Durante unos instantes el tiempo se detiene y el espacio rompe los paradigmas preestablecidos y durante esos minutos que abarcan todo el tiempo y la eternidad del universo y que te traslada a una dimensión desconocida, sin profanar, durante ese momento tiene lugar el clímax del amor en su estado más puro. Sentir un abrazo así es como condensar la vida en un segundo, para luego volverla a desintegrar, porque deseas vivirla poco a poco y no perderte nada de lo que tiene que ofrecerte...
Los últimos meses de embarazo se me están haciendo eternos, cargados de lentas horas y espaciosos minutos difíciles de ocupar. Físicamente mi cuerpo se ha convertido en un desconocido descomunal al que le cuesta moverse con soltura. Las habilidades han desaparecido de mis manos, que torpes son incapaces de sujetar cualquier cosa, y siento añoranza de cualquier pasado de mujer ágil y desenvuelta. Pero el cambio más abismal se está produciendo en mi mente, que permanece aislada en un estado nebuloso en el que se mecen los movimientos de mis estrellitas, con mis sensaciones y nuestro particular vínculo en una experiencia única imposible de transmitir...
Ya no cuento la espera en semanas ni meses, ya solo quedan prolongados días que tacho en el calendario con ímpetu al anochecer, suspirando por acortar el tiempo hasta el alumbramiento. Entonces, entro en la oscuridad de puntillas donde persigo el sopor en un duermevela incómodo de complejas posturas y movimientos. Los sueños, los miedos y la incertidumbre se alían en este adormecimiento superficial con el ansia de contemplar por fin, después de nueve interminables meses la caritas de mis niños y mudar para ellos el sostén de mi útero por mis brazos tan ávidos de acunarlos...
Vivo estos días en un mundo íntimo real y evidente solo para mí. En él me cuesta incorporar horarios, obligaciones, tareas y asuntos que resbalan por mi gran barriga sin saber donde aferrarse para captar mi atención. Intento anotar cada uno de los quehaceres diarios para no olvidar su cumplimiento, pero es un ejercicio en vano, porque después abandono los apuntes en cualquier sitio que soy incapaz de recordar...
Mis estrellitas se han convertido en el centro de mi existencia, demasiado perceptibles en mis entrañas como para aturdir cualquier otra mundana exigencia. Asique, por mucho que me esfuerce en no abandonar mi vida cotidiana, que tira de mí pretendiendo recuperarme, hábito en una ausencia remota donde me he retirado a saborear las sensaciones y emociones que continuamente percibo...
Sé que en él momento en que mis niños nazcan, cuando yo retome de forma progresiva mi vida y las relaciones con mi entorno, voy a añorar abismalmente su presencia dentro de mi. Porque, desde ese momento dejarán de ser una parte de mi organismo para convertirse en seres únicos, individuales y ya, para siempre, ajenos a mi...
…Así que en estos largos días también me recreo en este estado singular que vosotros, mis estrellitas, y yo compartimos, aislados y simbióticos, recluidos en nuestro universo dual...
Un laberinto es solo la interpretación que le damos a un camino hasta encontrar la salida, a una mirada hasta encontrar su verdad, a una palabra hasta comprender su significado, a un beso hasta saborear el amor, a dos cuerpos hasta sentir la pasión, a un sueño hasta verlo convertido en realidad...
Dejar de estar muerta es estar viva, en la vida como en la muerte no hay marcha atrás, así que mientras las palabras bailan bajo el embrujo de su significado yo bailo bajo el influjo del amor, sin necesidad de mas música que la que nace en mi corazón.... ♪♥♪♥♪♥♪♥♪♥♪♥♪♥♪♥♪♥♪♥ ♪♥ ♪♥♪♥♪♥
Me gusta gustarme, por eso suelo elegir cuidadosamente mi lencería, esas prendas que me llenan de sensualidad tan solo al recordar que las llevo puestas. Me ayudan a sentirme segura, no importa que cualquiera no pueda verlas, estoy convencida que hay algo que hace que transciendan más allá de lo que las miradas que me ven puedan llegar a adivinar a través de las transparencias de mi blusa...
Influyen en mi manera de mirar, de sonreír, de caminar, de seducir, son como un secreto, como un juego prohibido, como vendar los ojos a alguien para que pueda adivinarme, reinventarme a través de su piel, de mi piel...
Lo mismo me sucede con los pensamientos, cada vez los elijo con más detenimiento, los visto de belleza, de calor, de amor, de confianza, de serenidad, de verdad y aunque parezca una simpleza, funciona. Es como si por encima de la mirada que me escucha y me contempla, pudiera sentirme tranquila, en paz conmigo misma, y atractiva por dentro, y en ese instante no me importara que nadie pudiera desnudar mi interior y descubrirme por dentro más allá de mis propias palabras...
Dicen que sólo los niños y los viejos son lo suficientemente valientes para decir la verdad. Yo creo que los unos lo hacen a través de la mirada de su inocencia aún sin domesticar, los otros desde la mirada de la experiencia y la invulnerabilidad que les da tomar conciencia de que la vida son cuatro días y ya han vivido tres. Se nos olvida, que ninguno de nosotros tenemos la certeza de la fecha exacta del cierre de nuestro ejercicio, ni del saldo de los días que nos quedan por vivir...
Hace unos días alguien querido descubrió una mirada nueva para mí, su conversación sin palabras, la hospitalidad de su sonrisa, la calidez de su abrazo abierto a la nada, la lentitud serena, la humildad llena de riqueza, la musicalidad de sus movimientos desde el silencio y la belleza del tiempo a través de su piel. Si logramos encontrar en cada uno de nosotros el eco de su reflejo, al fin podremos detenernos en nuestra búsqueda para desde la quietud sentir la simplicidad de la complejidad que creemos que es la vida...
Quiero darte las gracias, por acompañarme en mi viaje, desde tu silencio o desde tus palabras. Desde tu piel o desde la distancia. Pero si en algún momento algo que yo he escrito has creído sentirlo tu también, si en algun momento alguna de las imágenes que hemos compartido forma ya parte de ti, es posible que estemos unidos en un abrazo invisible, el de nuestros corazones, el de unos mismos sentimientos y conciencia de vida. Y es que entre los seres humanos hay mucho más entre lo que nos asemejamos, que entre lo que nos diferenciamos...