Descripción: Cuando en tu corazón habite el azul del cielo, la calidez del sol, el gorjeo de los pájaros, el perfume de las flores, la nostalgia del atardecer, el encanto de las mañanas, la serenidad de los lagos y la sonrisa de la ventura, recuerda que alguien ha tocado tu corazón con la varita milagrosa del amor...
Dicen que sólo los niños y los viejos son lo suficientemente valientes para decir la verdad. Yo creo que los unos lo hacen a través de la mirada de su inocencia aún sin domesticar, los otros desde la mirada de la experiencia y la invulnerabilidad que les da tomar conciencia de que la vida son cuatro días y ya han vivido tres. Se nos olvida, que ninguno de nosotros tenemos la certeza de la fecha exacta del cierre de nuestro ejercicio, ni del saldo de los días que nos quedan por vivir...
Hace unos días alguien querido descubrió una mirada nueva para mí, su conversación sin palabras, la hospitalidad de su sonrisa, la calidez de su abrazo abierto a la nada, la lentitud serena, la humildad llena de riqueza, la musicalidad de sus movimientos desde el silencio y la belleza del tiempo a través de su piel. Si logramos encontrar en cada uno de nosotros el eco de su reflejo, al fin podremos detenernos en nuestra búsqueda para desde la quietud sentir la simplicidad de la complejidad que creemos que es la vida...
Quiero darte las gracias, por acompañarme en mi viaje, desde tu silencio o desde tus palabras. Desde tu piel o desde la distancia. Pero si en algún momento algo que yo he escrito has creído sentirlo tu también, si en algun momento alguna de las imágenes que hemos compartido forma ya parte de ti, es posible que estemos unidos en un abrazo invisible, el de nuestros corazones, el de unos mismos sentimientos y conciencia de vida. Y es que entre los seres humanos hay mucho más entre lo que nos asemejamos, que entre lo que nos diferenciamos...
Si me preguntas qué es la felicidad, cómo encontrarla, una razón para ser feliz… Seguramente no podré darte ninguna respuesta coherente…
Pero me mirarás a los ojo, beberás de mi sonrisa, y ya no necesitarás de mis palabras… Porque la alegría como el corazón, no entiende de razones, sólo de pequeños detalles…
Una flor, una caricia, una mirada, una mano, un beso, un abrazo, una palabra, un silencio, una llamada, un encuentro…
... La felicidad es la magia que llevamos inscrita en el corazón ...
Me pregunto que significa arriesgarse? Podría hacer esa misma pregunta a mil personas distintas, y obtendría mil respuestas diferentes. Y es qué el riesgo es algo que asumimos o rechazamos en cada instante, en cada elección, en cada pensamiento, en cada mirada, en cada palabra y en cada silencio… Para algunos, atreverse a soñar es uno de los mayores riesgos. Una especie de reto difícil de asumir. Algo parecido a un compromiso que se adquiere entre la realidad y la almohada. Entre nuestros límites conocidos, esos que creamos para mantenernos en un círculo de seguridad. Entre nuestros deseos de crecer y superarlos… Pero dime, qué sientes cuándo escuchas a tú alma susurrarte: “Salta, avanza, sueña, tú puedes” Y vas y lo haces, saltas, puedes y avanzas. Entonces te das cuenta de lo que te has perdido hasta el momento. Y decides creer en los milagros. Y de nuevo te atreves a soñar…
Cuentame tu ultimo sueño, quieres ? .•**•.•**•.•**•.
Hoy he buscado entre mis recuerdos, entre mis sonrisas, entre las caricias venidas a más y entre los pliegues de mi piel. He buscado entre mis sentimientos y de su mano he volado con el viento… He desnudado el universo y he jugado con la luna. Me he dejado tocar por el sol, por sus cálidas manos y me he dejado envolver por su luz. Y me he sentido cerca de ella… He nadado en sus aguas y he dibujado mi rostro entre las olas. He regresado al planeta sin nombre. Sin nombre porque ya hace tiempo lo guardé en la caja fuerte de mi corazón, para que nadie me lo pudiera robar... Voy a pensar en no pensar, es todo lo que necesito en este instante. Y entretanto esperaré, esperaré que nieve a pesar de ser otoño. Esperaré llorar sólo si estoy triste…
Lo cierto es que nada volverá a ser como un día fué. Como antes. Pero, quién lo desea? Hoy ya no es ayer. Ahora ni tan siquiera es antes y si tú quieres, dejaré señales de humo muy cercanas, para que no necesites buscarlas en el horizonte. Y así, me aseguraré de que las ves…
Puede que no me entiendas. Pero si me entiendes, estaremos en comunión y eso no se podrá romper. Aunque el tiempo pase. Aunque el universo se vista de fiesta. Aunque el sol vuelva con su amada luna y ya no me acaricie. Aunque alguien descubra el nombre de nuestro planeta y mis señales de humo se disipen con el viento…
Me perdí para encontrarme de nuevo, en el lugar menos pensado, en un momento de mi vida inesperado...
Dudo que algún día pueda decir con absoluta certeza que ya no duelen los recuerdos, ó que he podido perdonar del todo...
Sigo siendo una persona que comete errores, que muchas veces se equivoca y también, alguien que no ha aprendido a olvidar, por temor a que la historia se repita...
Y sin embargo, sé que no soy la misma niña-mujer que se fué pensando que no volvería jamás, pues el tiempo, las nuevas experiencias ,el destino, mis ilusiones, mis sueños, mi futuro y mis ganas resurgidas de algún rincón de mi alma, me dieron otra perspectiva de la vida... Y hoy, frente al espejo, que no está roto ni volverá a romperse, ME VEO más completa, más serena, más entera, más feliz y derramando felicidad por cada rincón de mi vida...