El tiempo sigue su marcha y las cosas entre tú y yo siguen igual; no hay comunicación de tu parte. He insistido de alguna forma tomándote en cuenta con mis cosas, pero ni eso te importa. Tu silencio es tal que me duele ver que ni como conocida, mucho menos como amiga me aceptas en tu vida. Te conectas y yo no existo para tí. De sobra sabes que no puedo olvidarte, que de una forma u otra vivimos momentos inolvidables, pero por lo que veo solo lo fueron para mí. Pues, para tí no sé que significo; dijiste muchas cosas en su momento que aún las recuerdo y las guardo en mi corazón. Mi situación de salud ha cambiado mucho, ya supere mi depresión; pero lo que no puedo superar es lo que siento por tí y lo mal que me siento al ver tu indiferencia hacia mi persona. Muchas veces me pregunto que fue lo que hice mal para llegar hasta esta situación. Todos los que conocen mi historia me aconsejan que te olvide, que no vales la pena, que no mereces siquiera una lágrima de mi parte, mucho menos todo el amor que siento. Pero, no puedo. Lo he intentando de muchas formas, pero no puedo olvidarte. EStás en mis pensamientos, en mi corazón, en mi ser, eres la alegría de mi vida y las tristezas con tu indiferencia. Te amo tanto y te lo he repetido tantas veces, llegue hasta el grado de pedirte de que te casaras conmigo para poder compartir tu vida. Pero tú nunca dijiste nada, solo te pareció gracioso mi propuesta. A mí nunca me ha importado el hecho de que tu estado civil, ni el que tus hijas sean tu vida, he aprendido a conocerte y a adorar cada defecto tuyo, porque sé que tanto tú como yo no somos perfectos. Contigo se queda todo oportunidad de ser feliz, a mí ya no me interesa. Tú eres el hombre especial que yo buscaba y esperaba todo este tiempo. A tí me entregue en cuerpo y alma, sin saber que para tí solo fuí únicamente otra más tu lista. Para mí ya no hay nadie en quien pueda confiar, que no seas tú.
Te amo y no quiero perderte, porque eres el hombre que yo quiero. Eres único José Mario Marroquin y siempre estarás en mi corazón y en mi vida.
Una mujer exquisita no es aquella que más hombres tiene a sus pies, sino aquella que tiene uno solo que la hace realmente feliz.
Una mujer hermosa no es la más joven, ni la más flaca, ni la que tiene el cutis más terso o el cabello más llamativo, es aquella que con tan solo una sonrisa y un buen consejo puede alegrarte la vida.
Una mujer valiosa no es aquella que tiene más títulos, ni más cargos académicos, es aquella que sacrifica su sueño por hacer felices a los demás.
Una mujer exquisita no es la más ardiente, sino la que vibra al Hacer al amor solamente con el hombre que ama.
Una mujer interesante no es aquella que se siente halagada por ser admirada por su belleza y elegancia, es aquella mujer firme de carácter que puede decir NO.
Y un hombre, un hombre exquisito es aquel que valora una mujer así.
Yo quiero... ser una mujer consciente del privilegio de la vida; yo quiero ser alguien para responder con ello a los talentos que Dios me ha regalado.
Yo quiero... ser feliz siendo yo misma, conforme a mi vocación y a mis sueños.
Yo quiero... tener el coraje de ser libre para elegir mis caminos, vencer mis temores, para sentir la energía vital de vivir intensamente.
Yo quiero... tener éxitos, pero también fracasos que me recuerden mi condición humana, la grandeza de Dios y el peligro de la soberbia.
Yo quiero... sentirme amada por Dios nuestro Señor, por ese padre amoroso que me acompaña, aconseja y cuida de mi siempre.
Yo quiero... ser luz para mi novio o esposo, mi familia.
Yo quiero...querer el presente, elegir el futuro y trabajar para conseguirlo.
Yo quiero... recordar el pasado, pero no vivir en el ayer, soñar en el futuro, sin despreciar el presente, sabiendo que lo único seguro es el hoy, el aquí y el ahora.
Yo quiero... perdonarme mis errores, mis culpas, mis caídas, y viajar más a la ligera de equipaje.
Yo quiero... renacer cada día, decir sí a la aventura de la vida y del amor.
Yo quiero... trascender por mis silencios, por mis palabras, por mi hacer y mi sentir.
Yo quiero... sentir a Dios que siempre está a mi lado y agradecerle su infinito amor.
Yo quiero... construir mil estrellas en el infinito y tener el valor de alcanzarlas.
Yo quiero... ser mujer completa, no sustituto, menos objeto, saber querer, saber decir sí, pero también no.
Yo quiero... repetirme a diario: !Qué suerte he tenido de nacer! !Qué suerte tengo de estar aquí! !Qué suerte ser MUJER!