Descripción: Una mujer como todas... Abuela, chilena, casada hace 40 años, dinámica, alegre, feliz, enamorada, amistosa, amante de mi hogar y de mi familia, orgullosa de mi núcleo familiar, cristiana, católica.- Además De Colores, plena de Dios.
Para no tener celos, debo estar completo. Los celos surgen no por malicia o porque soy una persona mala. Simplemente, no siento que estoy completo y, naturalmente, trato de llenarme. Y al ver alguien que, aparentemente, está más completo que yo, tengo una sensación extraña. El método para vivir en armonía, sin celos, es entender que lo que tengo es perfecto. Este contentamiento me va a llevar a un estado más elevado de conciencia y, consecuentemente, voy a perder los celos por los demás.
Es lo que nos permite vivir cómodamente y crecer en el mundo actual. Sin riqueza, no podemos movernos, ni hacer lo que realmente quisiéramos hacer. Pero no significa tener codicia o dejarse llevar por la ambición. En realidad, la mayor riqueza no se mide por medios tangibles y no hay banco ninguno donde se pueda guardarla. Se trata de la riqueza interior, lo que le da una verdadera belleza al ser. Ser rico, es ser rico internamente, pues la otra riqueza es perecedera.
Cuando tengo confianza en mi misma, es fácil confiar en los demás. Soy la persona que más me conoce. Si no confío en mi, ¿cómo iré confiar en las demás personas? Confiar en uno mismo es una tarea importante en el camino del autocrecimiento. Confiar en uno mismo es creer que sí, puedo realizar todas las tareas, a pesar de algunas fallas en el pasado. Entender que estas fallas no se repetirán si tomo cuidado y atención. Y creer en este/a amigo/a que todos los días me mira en el espejo.
En nuestro mundo de hoy en día hay graves problemas y conflictos. Aún así y con todo lo serios que esos problemas sean, no pueden llegar al fondo de tu corazón. Esa parte de ti que ama y desea la paz está en paz aún ahora; incluso ahora, habiendo tanta violencia y confusión, incluso ahora, entre tanta incertidumbre. Incluso ahora, hay mucho más amor que odio. Y siempre será así. Porque el odio se consume rápidamente a si mismo, mientras que el amor sigue avanzando y fortaleciéndose en tu corazón, incluso ahora. Estar preocupado es sabio. Pero ten esto presente. Esa misma preocupación es en si misma, prueba suficiente de que el amor abunda, de que la paz es real y está presente, incluso ahora. Permite que esa paz viva en ti y sea expresada a través tuyo, incluso ahora; especialmente ahora, sin enojarte, sin culpa y no esperando nada a cambio, sino con amor, compasión, y poniendo toda la fuerza como para marcar una verdadera diferencia Mírate a ti mismo como si estuvieses haciendo algo positivo por el mundo, y lo harás con tus pensamientos, tus acciones, tu amor. Sientes la urgente necesidad de hacer algo, y puedes, incluso ahora. Entrega tu amor y tu compasión, incluso ahora, incluso a aquellos con los cuales disientes. A pesar de que puedas tener diferencias con los demás es mucho, muchísimo más lo que tienes en común con ellos. A pesar de que encuentres montones de excusas para ir por el camino del odio, hay muchas más razones para amar, incluso ahora, especialmente ahora. La necesidad de amar y la oportunidad de encontrar paz nunca como ahora han sido tan grandes, incluso ahora. Porque cuanto más vemos el lado oscuro de la vida, más sincera y fuertemente deseamos vivir en la luz, y más apreciamos el inmenso e inconmensurable amor con el que hemos sido bendecidos, y el cual somos libres de dar, incluso ahora.
Había una vez un hombre que calumnió grandemente a un amigo suyo, todo por la envidia que le tuvo al ver el éxito que este había alcanzado.
Tiempo después se arrepintió de la ruina que trajo con sus calumnias a ese amigo, y visitó a un hombre muy sabio a quien le dijo:
"Quiero arreglar todo el mal que hice a mi amigo. ¿Cómo puedo hacerlo?", a lo que el hombre respondió: "Toma un saco lleno de plumas ligeras y pequeñas y suelta una donde vayas".
El hombre muy contento por aquello tan fácil tomó el saco lleno de plumas y al cabo de un día las había soltado todas.
Volvió donde el sabio y le dijo: "Ya he terminado", a lo que el sabio contestó: "Esa es la parte más fácil.
Ahora debes volver a llenar el saco con las mismas plumas que soltaste. Sal a la calle y búscalas".
El hombre se sintió muy triste, pues sabía lo que eso significaba y no pudo juntar casi ninguna.
Al volver, el hombre sabio le dijo:
"Así como no pudiste juntar de nuevo las plumas que volaron con el viento, así mismo el mal que hiciste voló de boca en boca y el daño ya está hecho. Lo único que puedes hacer es pedirle perdón a tu amigo, pues no hay forma de revertir lo que hiciste".
"Cometer errores es de humanos y de sabios pedir perdón".