Descripción: Una mujer como todas... Abuela, chilena, casada hace 40 años, dinámica, alegre, feliz, enamorada, amistosa, amante de mi hogar y de mi familia, orgullosa de mi núcleo familiar, cristiana, católica.- Además De Colores, plena de Dios.
Es hora de viajar. Primero, tengo que ver que cosas son necesarias para este viaje. La maleta es pequeña; solo caben las virtudes y los valores que realmente podré utilizar en el resto del camino, junto con algunos talentos necesarios para la vida. Tengo que dejar atrás muchas cosas. Vicios y defectos, problemas y obstáculos. No los necesito llevar conmigo a ninguna parte. Cierro la maleta y estoy lista para emprender este viaje espiritual donde solo me espera gozar del amor y unión familiar.-
Gracias Señor por permitirme estar con este hijo amado y su familia... Gracias Señor por todo lo que me das.
Hola a todos y todas quienes están siempre conmigo.- Hoy quiero contarles que además de esa maravillosa familia que Dios me ha permitido formar con mi Sigi... también están aquellos que entre mamá y papá formaron como núcleo familiar.... y ellos son mis hermanas y mi hermano.-
Les presento a cada uno porque son parte muy importante en mi vida, puesto que siendo yo la mayor (ojo, dije mayor y NO más vieja)... cuando aún no cumplía los 20 años nuestra madre que se había separado de papá (y este había formado otra familia)... cayó gravemente enferma, y en dos meses partió a vivir junto al Señor.- Ahí quedaron Milly, Miguel, Rosamaría y Aída.... solitos.-
Bueno, no tan solos porque el día antes de morir nuestra madre habló con ese hombre maravilloso que es mi Sigi (aún no nos casábamos) pero le pidió que si se casaba conmigo, no me separara de mis hermanos que tenían 17, 15 y 12 años respectivamente.- Así fue.... llegó el momento de casarnos y nos fuimos a vivir en una linda casa que Sigi siendo tan joven como yo, se las ingenió y la compró con los dormitorios correspondientes para nosotros como pareja nueva y uno para mis hermanas y otro para mi hermano.... quienes aún estudiaban.-
Así fue que terminaron sus estudios a nuestro lado, siendo los primeros hijos que tuvimos con Sigi, pronto llegaron los dos hermosos niños que Dios nos regaló como hijos propios... pero hasta que cada uno de mis hermanos hizo su vida, los tuvimos en nuestro hogar.
Hace una semana tuvimos la dicha de reencontrarnos los 4 (nos cuesta un poco por las distancias en que vivimos) y fue maravilloso, siento tanto amor por estos seres que tuve que tener a mi cargo a pesar de mi corta edad.... Miguel (Lito) es como nuestro regalón ya que es el único varón, luego está Rosamaría (Lotty) quien tiene un blog acá que poco lo visita por problemas técnicos... y la menor es Aída (Ita), ella es artesana y crea cosas maravillosas con sus manos.... Cuando logramos juntarnos, nos sentimos muy alegres y hacemos mucho desorden.... al parecer es la forma de sentirnos muy unidos. (claro que si a alguno le pasa algo, ahí estamos los 4 comunicados a como de lugar para ayudarnos).
Bueno, es otra parte de mi vida.... estos seres tan amados también por mí, me han dado momentos muy lindos pués cada uno me ve como la mamá que se fue muy temprano y aprendieron a querer y a respetar a mi Sigi como el papá ausente que a la fecha ya también ha partido de este mundo... Papá en su nueva relación tuvo 2 hijos más, un hombre y una mujer (que tienen la edad de mis hijos)... ellos para mi también son mis hermanos, los quiero mucho pero no como a mis tesoros que crecieron junto a mi.
Dios me pidió un poema sobre las bellezas de la creación, y yo me puse a hablar de las cosas que El creó.
Hablé del sol, y sentí sus manos calentándome. Hablé de la luna, y sentí su brillo envolviéndome. Hablé de la noche, y sentí sobre mí su manto de estrellas. Hablé de todo lo verde del planeta, y sentí su soplo de esperanza. Hablé de las aguas, y sentí su inmersión en el misterio de mi espíritu. Hablé del cielo, y sentí que su azul me protegía. Hablé del fuego, y sentí sus llamas quemando mis penas. Hablé del aire, y sentí su soplo divino renovándome. Hablé de todos los seres, y sentí su presencia en cada forma viviente. Y a El le presente todo lo que escribí: " Aquí está el poema que pediste, espero que apruebes todo lo que escribí " Y oí su respuesta: " Prosigue, aún no has hablado de ti"
En el interior de cada persona se libra una gran batalla. Por un lado encuentra el águila que asciende. Todo lo que el águila representa es bondad y belleza. Esta se eleva muy por encima de las nubes y, aun cuando cae en picada hacia los valles, construye su nido en los riscos verticales de las montañas. Este águila se alimenta de esfuerzo y entrega, forma también parte de su menú el sacrificio y las luchas. Está acostumbrado a soportar privaciones y lleva con hidalguía las pruebas. Nunca se derrota y está siempre dispuesta a volver a empezar.
Al otro lado de nuestro interior se encuentra la escurridiza serpiente, la víbora de cascabel. Este taimado y engañoso reptil representa los peores aspectos de una persona: su lado oscuro. La serpiente se alimenta de los fracasos y caídas de la persona. La depresión es otro de sus bocados y se justifica a sí misma por su presencia en la masa escurridiza. Por eso nos enseña a huir y a nunca enfrentarnos a nosotros mismos. Tiene la facilidad de arrástrarnos a los vicios y suscitar en nosotros nuestros más bajos instintos...
La gran pregunta es ¿Cuál de las dos ganará la batalla por nuestra vida? La respuesta es más sencilla de lo que nos imaginamos: ¡ganará a la que más alimentemos!! ¿A cuál estás alimentando ? Si en tu vida toma control el fracaso y la mediocridad que te llevan a eludir constantemente tus responsabilidades... ¿no será que dejaste que la serpiente se enseñoreara en tu vida?.
Dios no te creó para el fracaso, sino para la libertad, y aunque digamos que ésta nos ha traído muchos sinsabores, también es cierto que nos ha regalado experiencias maravillosas y felices junto a nuestros seres queridos.
¡¡Deja de alimentar a la serpiente y de quejarte de tu propia suerte!!
¡¡Si te caíste, sigue el ejemplo del águila y vuélvete a levantar!!
Todo el que haya caminado junto a Jesús en algún momento de su vida, se dará cuenta de existen momentos de pruebas, dificultades y tentaciones donde uno no sabe en realidad que hace siguiendo a Jesús mientras uno carga tantas cosas malas, indiferencia y pecado.
Lo cierto es que Dios ya de antemano conoce nuestras debilidades y las pruebas que va a permitir, más sin embargo, se acerca a nosotros una y otras vez solo para que nos acerquemos a su Gracia.No tengas miedo de caer, no tengas miedo de fallar, de cansarte. Haz lo posible para que no te pase, pero si llega a pasarte no te quedes en el suelo llorando tu desgracia. Puedes estar lamentando tu falla, o levantarte de la mano de Dios y obtener más sabiduría, más experiencia, más madurez.
Siempre recuerda que Dios no busca a los capaces. El capacita a los elegidos. Camina diariamente sabiendo que el amor de Dios es tan grande que no lo puedes más que aceptar sin esperar comprenderlo. Así que no dejes que un error o un pecado permitan que te alejes de la gracia de tu Padre que te ama.