Descripción: Nació una ilusión hace mucho y sigue hoy luchando, latiendo y sobreviviendo,... la alegría es su ayuda y la risa su más grande apoyo. ¿Su objetivo? Ser feliz, ¿su meta? que tu también lo seas...
Si me encontraras, y decidieras perderte en mis letras, adelante... Llevo mucho esperando este momento.
** Si es necesario miénteme... Aunque no sea verdad... dime que me amas Aunque no lo sientas... dime que no me aparte de tu vida Aunque sientas algo por otras, dime que solo yo sé amarte Miénteme... necesito que me mientas Caer yo en ese engaño... Pero mientras tú te vas apartando de mí Solo yo quedo en tu recuerdo Como una sombra en la pared... Pero déjame escrito en mi piel Siempre tuyo...
** Dejando desnudo el sentimiento Frente al espejo de tu mirar Sintiendo miedo de tu reflejo Cuando siento tu respirar Observando el hallado beso Sellando mi palabra al callar Dejando un vacío eco Al poderte contemplar Guardando aquel sueño Como un secreto mortal Anhelando mi secreto Sintiendo en mi pecho un puñal Es fiel el que calla Sabiendo que hace mal Yo me quedo con el beso No quiero pecar No sé que se siente Cuando miro tu mirar Mi cuerpo te pertenece Mi alma no quiere despertar.
Sé que algún día llegarás... Sé que en algún momento, tu destino y también el mío tienen un punto común. Ese punto dónde dos líneas rectas se cortan y dejan de ser paralelas...
Llegarás... sí, lo sé. Me mirarás de esa manera en que solo tú sabes hacerlo... Observarás mis movimientos, me dedicarás toda tu atención durante unos instantes, y detendrás el fuego de tu mirada en la mía. En ese momento se detendrá el tiempo... Yo me morderé el labio, y llevaré mis manos a mis mejillas... Sabía que al llegar tú, mis coloretes querrían salir también a saludarte. Lo siento... Pero también esto forma parte de la magia, y de lo espontáneo del momento.
A partir de ahí, me perderé en ti. En tu voz suave y pausada. En el negro de tu pelo. En tus palabras sencillas, pero marcadas. En la fuerza de tus manos. En el dulce de tu boca. En lo interesante de tus historias. En tus abrazos tiernos. En la profundidad de tu mirada. En tu espalda ancha. En el calor de tu ser. A partir de ahí... sí... me perderé en ti, amor.
Será entonces, cuando danzaré al mismo compás que tu sentir, que tu vivir... Entonces será cuando con mi mano sobre la tuya, la acompañe hasta tu pecho. Ahí... sí, justo ahí, y acercándome a ti despacio, muy muy despacio, y en un leve susurro te pregunte... “¿me sientes?”. Yo querré que me sientas. Que me sientas hoy y siempre. Y que no dejes jamás de hacerlo.
Acariciaré tu pecho, suave... muy suave. Y acariciaré tu amor. Tomaré aire, y dejando libre ese suspiro, te diré que te quiero... que alguna vez ya te quise... En mis sueños, en mis fantasías. En mis poemas, y en todas mis letras ya te quise... pero no tanto como entonces te amaré.
Al amanecer, abres tus ojos al Sol. Levantas y vas a trabajar. Esperas que pasen las horas, en un contínuo movimiento de muñeca, averiguando cuántos minutos pasaron desde la última vez que miraste el reloj.
A tus 58 años eres un eterno joven. Tus vaqueros a última moda, tus camisetas con dibujos raros, tus sudaderas... Sigues siendo ese jovenzuelo que pasó y arrasó. Aquel al que todas miraban... aquel al que todas deseaban y con el que casi toda la ciudad había compartido una noche a la luz de una tenue vela. Sigues siendo esa esencia, aunque tal vez en otra apariencia que se resigna a "envejecer".
En tus tiempos te arriesgaste. Jugaste y ganaste. O así lo creías tú. Saltaste de cama en cama... Prometiendo todas las estrellas del cielo a todas las mujeres que rodeaste entre tus brazos. En esos tiempos ganabas... ganabas caricias clandestinas, besos a escondidas, miradas que hechizaban. Te ganabas un cariño a cambio de una promesa... Rompiste muchos corazones a cambio de noches salvajes. Y la vida te devolvió la jugada, cielo. Te enamoraste perdidamente de quien no te correspondia, y sufriste, y lloraste tanto o más de lo que tú mismo hiciste llorar a otras personas. Dos intentos de suicidio silenciosos... uno tras otro. Una temporada interno en un hospital. Y vuelta al infierno. Vuelta a la vida.
A las 7 de la tarde suena la sirena. Los trabajadores diurnos de la imprenta salen. Tú te colocas la sonrisa, y emprendes el paso con ese porte tan estudiado. Entras y saludas educadamente. Y vas directo al pasillo de la bodega. Que no falte el whiblog Ballantines en tu cesta de compra.
Los primeros meses, me limitaba a observarte. No me parecías un borracho más del barrio. Y como más tarde tú mismo dijiste eres un " aloholico con clase". No sé si hay también cases sociales entre los alcoholicos... ni si tienes clase o si no la tienes. Tampoco me importa si te bebes la botella entera cada día, o si tienes especial predilección por darte baños en ese tipo de bebida. Me importa la historia que hay tras de ti. Me importa el vacio que veo en tu mirada en estas últimas semanas. Y me importa que no tengas consciencia del daño que estás haciendo.
Me importa que no me vuelvas a preguntar más cómo se hace esa salsa para el pescaso, o cuánto tiempo tiene que hervir el agua de la pasta. Me importa que el lunes a las 7 de la tarde no aparezcas más... Y me importa que más que un borracho eres una persona, eres Joan, en apariencia y en esencia.
Te vas. Desapareces de mí. Te has ido, y creo que para siempre. Yo sigo aquí, en el mismo sitio... Sigo con el intento en vano de recordar todos nuestros momentos mágicos para guardarlos ya en el libro de mi pasado. Quiero girar página en mi vida... pero muchos interrogantes me lo impiden, amor. Lo siento... pero déjame que siga llamándote como antaño, pues aún no te he guardado en el libro, pero sí lo haré cuando les ponga punto y final a estas letras.
Por dónde empezar... por dónde, y cómo hacerlo. Cómo empezar a vaciar ese alma que tiempo atrás tu llenaste... Ya no estás para ayudarme a encontrar el sentido lógico de las cosas, ya no estás. Ya no estás, aunque las fuerzas decaigan, ya no estás, ni estarás para ofrecer tu hombro, ni para secar mis lágrimas... Quien leerá ahora mi poesía, y corregirá mis errores... Quien me enseñará dónde está piedra, metros antes de mi tropiezo, y me advertirá de su peligro, sin llegar a impedir mi caída... Todo me parece difícil... imposible si no estás aquí, mi amor.
Una cosa deberías saber, aunque sea tarde tal vez para que vuelvas a mí... pero te ame y te amo como ni tú ni nadie lograría imaginar. Te quise en su momento, pero dejé de hacerlo... llegué a amarte con tal sentimiento, con tal intensidad que el querer me quedó pequeño y me sabía a poco decir “Te Quiero” cuando en verdad mi corazón solo susurraba “ Te Amo Te Amo Te Amo...TE AMO!”Ahora intuyo que más que un susurro debería haber un sido uno de esos gritos que nacen desde dentro, y salen con ansia, con ganas... No sé si te ame al máximo, pero si te puedo asegurar, amor, que te ame con todas mis fuerzas... no supe, y no sé amar más de lo que te amé... aunque sea poco para ti... y si algún día alguien te quiere más, piensa que el amor no se mesura con las manos, si no con el sentimiento.
Te vas, repito... te has ido, y yo me quedo en la cama dónde anoche me amaste como si fuera la ultima vez... ahora comprendo tu empeño por hacer de esa entrega, una única y especial... “quiero que este momento tan nuestro navegue por siempre en mi mente, y también en la tuya” me dijiste anoche en más de una ocasión. Bien sabías tú que ésa sería mi último momento para demostrarte que mi cuerpo no es mas que una herramienta para llegar a conquistar mi alma... Te vas, y yo sigo sintiendo tu aroma entre las sabanas... te has ido y yo sigo sintiendo tu cuerpo en el mío tal y cómo este amanecer pasado...
Me quedo con lo mejor de ti, mi amor... ahora ya vete, sí, pero yo me quedo, por si algún día decides volver.