Descripción: Nació una ilusión hace mucho y sigue hoy luchando, latiendo y sobreviviendo,... la alegría es su ayuda y la risa su más grande apoyo. ¿Su objetivo? Ser feliz, ¿su meta? que tu también lo seas...
Si me encontraras, y decidieras perderte en mis letras, adelante... Llevo mucho esperando este momento.
Hice una vez una lista tonta de cosas que quería a hacer. Sin fecha y sin prisa. Lugares que quería visitar... Sensaciones que deseaba sentir de nuevo, o experimentar por primera vez. Calas y playas de esta misma isla en las que quería que mi cuerpo se sumergiera alguna vez. Colores con los que pintar las paredes de mi habitación con el paso de los años. Libros que leer. Argumentos sobre los que escribir. Restaurantes donde repetir una cena. Vino para beber a solas, y vinos para beber en compañía. Semillas de esas plantas que quería sembrar en la terraza. Nombres de perfumes que quiero comprar para ampliar mi pequeña colección. Coches que me gustaría conducir. Miradas que quiero volver a encontrar.
Pensé que no olvidaba nada. Pero al instante descubrí que no me estaba acordando de que lo que quiero y lo que resume esa pequeña y tonta lista es VIVIR.
Lucía es la primavera. Es esa bocanada de aire fresco que entra por la ventana y te acaricia el rostro. Es esa luz que siempre se enciende cuando el miedo a la oscuridad te atrapa.
Lucia es la muñequita de porcelana más vistosa en la estantería de juguetes. Camina con seguridad. Tiene una voz dulce que no empalaga, pero sí embriaga tus sentidos. Una mirada con chispa, con vida... Con sentimiento.
Lucía es la primera que te felicita por tu cumpleaños, y la última que se va de las cenas para poder así, ayudar a recoger. Lucía siempre está, aunque no la veas, ni la oigas. Pero... siempre está.
Lucía es la que pone el sonido de las risas más sonoras. La que pone el toque de humor en cualquier comentario. La que te mira y te entiende. La que con una mano en el hombro te está ofreciedo la vida.
Y ahora, Lucía... Dónde estás? No digas más que tú eras... Porque Lucia es, y siempre será. Deja que con mis manos seque esas lágrimas, y apóyate ahora en mí. Lucía... Mi niña Lucía.
Este grupo que tantos y tantos domingos vi en directo en "S´ Art Club" aqui en Inca. Me encantaba como se animaba el ambiente con su tan sola presencia en el lugar. Divertidos, alegres, y muy muy espontáneos... algo que me encanta.
Ahora me derrito al escuchar sus propias letras, y desde lo más profundo de mi corazón, me encantaría que vieran el fruto de su trabajo, pues realmente lo merecen.
Su voz... de esas voces que llegan y calan. Te hacen sentir frío y calor. Alegría y añoranza. En fin... te hacen sentir y eso es mucho.
BRISA
Brisa es tu nombre vuelas en tus sueños sin cesar quiebras un instante cierras media puerta y te vas ruego por volverte a ver rezo por todo lo que ves tu pena es simpre la misma...
quiero verte desde lejos saber que el sueño no fue un sueño y un dia que vuelvas sin mas se que tu voz me dira te quiero
torpemente le deseo que cruze el mar con fe y sin miedo Brisa es su nombre y quiere marchar
siempre rompe espejos odiara su cara hasta el final tiene muchos miedos y uno es el de no poder amar
una leyenda que crece en mi una voz que nunca voy a oir mi pena es simpre la misma...
quiero verte desde lejos saber que el sueño no fue un sueño y un dia que vuelvas sin mas se que tu voz me dira te quiero
torpementele deseo que cruce el mar con fe y sin miedo Brisa es su nombre y quiera marchar
quiero verte desde lejos saber que el sueño no fue un sueño y un dia que vuelvas sin mas se que tu voz me dira te quiero
torpemente le deseo que cruce el mar con fe y sin miedo brisa es su nombre y quiere marchar no marchar por eso torpemente le deseo que cruce el mar con fe y sin miedo vrisa es su nombre y quiere marcha quiere marchar, quiere marchar quiere marchar,quiere marchar
No sé si algún día leerás estas letras. O si el tiempo se perderá con ellas... O ellas en el tiempo quizás.
Pero si llega el momento en que te sumerjas en mis pensamientos y sentimientos y me sientas de igual manera en que te siento yo a ti... Detente. Deja de leer terminado este párrafo y dedícame una mirada. Mírame y déjame perderme en tu mirar... Y si me acerco a rozar tus labios justo en este momento, no me niegues ese beso.
Realmente no sé nada de ti. Por no saber... no conozco aún ni tu nombre. Pero sí sé de tus miradas, que aún haciéndome la despistada, también sé que me miras en más de una ocasión. Sé de tu aroma... Lo conozco tan bien que aún a lo lejos, llega tu olor hasta mí. Sé también de tu sonrisa, y si me dejas ir más allá, diría que también conozco tu risa.
Pero espera... En mi mundo de fantasía luz y color... En ese mundo interior que todos poseemos, y en el que reinan los sueños y la imaginación, he conocido mucho... Muchísimo de ti. Tal vez más de lo que la realidad pueda permitirme. He sabido de tus besos. Sí. Te he besado tanto, que creo que no te harías la menor idea. Muchas veces te he mirado fijamente a los ojos con firmeza, pero con mucha dulzura a la vez, y me he aproximado muy lentamente a tu rostro... Acercando mis labios a los tuyos hasta descubrir tu sabor.
He conocido también tus abrazos. En ocasiones me he acercado a ti, y acomodando mi cabeza en tu pecho, he sentido tu latir y tu calor. Y me gustaba tanto que en esos momentos hubiera querido perderme en tu cuerpo y entre tus brazos. Detener el tiempo en esos instantes repletos de magia.
Otras veces He sentido solo la necesidad de observarte. Apreciaba a lo lejos tu manera de caminar y de moverte. Los gestos de tu cara y la manera en que levemente levantas tus cejas al hablar. Recorría tu cuerpo con mi mirada.
Pero hay momentos también en que he querido sentirme tuya. Entregarte cada centímetro de mi piel y transportarnos los dos al infinito... Pues infinitos eran los besos y las caricias que posaba sobre tu cuerpo. Sentía tu pasión contenida y mis ganas desatadas... Tus manos perdiéndose bajo mi ropa, y las mías recorriendo tu ser sin hallar el fin. Pero justo en ese momento me obligo a regresar cada vez, para volver a desearte en otra ocasión.
Hoy me temo que tú acabas de descubrir mi presencia en el lugar... y yo hace ya tiempo que empecé a amarte.
Por momentos nos sentimos de una sola pieza. Seres enteros. Pero alguno de vosotros se ha parado a observarse? Alguno ha indagado lo suficiente... hasta llegar a ese punto que nos hace desviar la mirada, cerrar los ojos, o evitar el pensamiento sustituyendolo por cualquier otro? Estamos llenos de fisuras. No solo los cortes, las caidas, los arañazos dejan cicatrices. Por dentro también las hay... y muchas.
Por momentos nos sentimos fuertes, con ganas, con ímpetu... hasta incluso nos sentimos diferentes del que sufre, pero no... Estamos hechos todos de la misma pasta. Los mismos ingredientes, pero en distintas cantidades, quizás. Con unas cualidades más o menos desarrolladas, y con unos defectos más o menos acusados... pero idem de idem.
Hoy me preguntaba si las fisuras, las grietas, las cicatrices del alma desaperecen algun día y de una vez por todas ya para siempre.