Descripción: Nació una ilusión hace mucho y sigue hoy luchando, latiendo y sobreviviendo,... la alegría es su ayuda y la risa su más grande apoyo. ¿Su objetivo? Ser feliz, ¿su meta? que tu también lo seas...
Si me encontraras, y decidieras perderte en mis letras, adelante... Llevo mucho esperando este momento.
Llevaba meses sin escribir aqui... Bueno, aqui, y casi en ningún sitio... Exceptuando el cuadernito rojo, que ha pasado a ser de color azul, y que aprovechando que está siempre en la mesita de noche, cuesta poco alargar el brazo cuando un pensamiento bueno o malo, una idea, o un sentimiento me impide dormir cuando estoy ya acurrucada en la cama...
Parece que cuando te sientes bien, cuesta más trabajito escribir... Dejar en blanco la mente y que vayan apareciendo esas palabras que acaban formando párrafos a veces, hasta incluso con sentido. Sintiendote a gusto, te buscas, te encuentras y no escribes más que pasteles. Folios que leidos días o meses después te hacen sentir vergüenza ajena. Cursi y repelente. Cuando estás perdida, que te buscas pero no te encuentras, las palabras leidas más tarde, parece que se clavan y la hacen a una hasta removerse por dentro. Si algún día escribí algo de lo que me sintiera orgullosa, siempre fue en momentos de debilidad. Momentos oscuros, bajos... Qué cosas, oye. Por eso mismo he ido rellenando un poco este espacio con videos que he ido encontrando por ahí... Ya que mi bienestar, mi tranquilidad y mi alegría cuando es escrita no me remueven ni a mí, algo tenía que agregar, aunque fuera por hacer bulto!!!!!!
Pues bien... Ahora ya manos a la obra, no me situo en un momento oscuro ni bajo. Pero hoy sí me asaltaron las ganas de escribir, porque me ha estado persiguiendo un olor a ratos, y cuando menos me lo esperaba a lo largo de día. Si... soy mucho de los aromas... A veces recuerdo situaciones, o momentos ya pasados solo por un olor que puede parecer insignificante... pero que se me mete en la cabeza y cuando menos lo espero revivo en mi mente ese momento, o recuerdo a esa persona que olía así.
Y es que el que de veras siento como " mi sitio " huele de otra manera. Creí que mis mañanas tenían olor a dos tostadas con mantequilla y mermelada de fresa, y que mis post- desayunos tenían siempre el olor a sexo salvaje, o a sexo más tierno. Que mis post- post desayunos tenían aroma a champú elvive, y a gel de fresa. Y que mis momentos de pre- comida, olían a cañita con tapa en cualquier bar de esa plaza. Hoy vuelvo a descubrir que mis mañanas huelen a sueño, y a café mal hecho y estrés porque no me da tiempo de llevar a la niña al cole antes de las 9 como no espavile. Que mi post- desayuno huele a claxo de coche porque el autobús se para 15 minutos de reloj y la niña no llega a su hora. Que mis post- post desayuno huele a 32 kilometros de autopista hasta llegar a la oficina, y que cuando entro, huele a papel y a perfume de comercial.
Mis noches olían a su piel, a su pelo... y mi piel olía a sus manos. Y las sabanas olían a nuestros cuerpos, y sí... por qué no... tenían el aroma del amor. Que cómo huele el amor? Ya... yo también me lo preguntaba, al igual que esa chica tan mona se pregunta a qué huelen las nubes, cuando cualquier chica mortal en su situación maldice a Eva y a su puta manzana. Las nubes que yo conozco huelen a caramelo, las de feria, las de toda la vida. Pero el amor que yo conozco huele mucho mejor. Huele a ternura, a tranquilidad... A picardía también, claro que sí. Huele a romanticismo y a salvajismo con todas las letras de ambas. Pero mis noches, y la noche de hoy huele a tierra mojada, porque llueve a cántaros. Y huele a soledad. Y es que... volver a la realidad tan a menudo es peor que
Va a ser una entrada muy chorra... Pero es que no son horas de llamar a alguna amiga y despertarla y como sé que aqui puedo gritar sin hacer ruido, pues algo habrá que hacer para sacar la euforia y la cosa que en estos mismos instantes me hace parecer más un tamagochi excitado que cualquier proyecto de mujer.
Acabo de recibir el pasaje electrónico del viaje en avión que con visperas del puente de todos los santos me llevará al centro del país. Y... aissssssssssss!!!!!! que contennnnnnnta estoyyyyyy!!
Shhhh... Silencio... Que se pare el viento, y se queden quietas las hojas de los arboles... Que pare el trafico y se detengan los coches... Es un momento de silencio
Que siga lloviendo, que me quiero llenar de ese agua que brota del cielo. Quiero cerrar los ojos, mirar hacia arriba y sentir como las gotas acarician mi rostro, y también la piel de mi cuello. Sentir el olor a tierra mojada, que me devuelven los recuerdos de alguna que otra vez...
Shhh... es un momento de silencio. Alguien llora... no es pena, ni sufrir... pero alguien llora... Shhh que se pare todo y se detenga el mundo... Aún no ha dejado de llover...
Me alejé demasiado. Quizás en exceso... Me alejé tanto que en el momento de echar la vista atrás para regresar, había ya olvidado el camino.
La mente, la imaginación... Sí, tal vez sea solo eso... Tal vez. Porque soy de las de defienden hasta el infinito el inmenso placer de cerrar los ojos, a plena luz del día, sintiendo el mundo a través de una ligera brisa... Solo para salir del mundo, de las cosas tal y como son, y poder recrearlas como si dentro de la cabeza tuviéramos un pincel junto a muchos colores, además de alas. Volar hacia dónde nunca llegaremos, acercarse a una idea o recomponer una y otra vez un recuerdo, con la precisión de un cirujano y con la inspiración de un músico. No hay premio garantizado. No... No lo hay. Solo que a veces te das de bruces contra una pared, contra esa delgada línea que materialmente separa la verdad de lo ficticio. Pero para esto también tengo una salida... Me gusta creer que de vez en cuando ocurre algo verdaderamente prodigioso, y es que una vez más la imaginación se convierte en realidad.
Dicen que la hierba de la banda izquierda está marchita, y que solo quiere ser pisada por su número 16.
Y para ser sincera... no me interesa demasiado el fútbol, ni jamás había oido mencionar su nombre... Pero mentiría si negara que me entristece profundamente, y que no he podido evitar dejar caer las lagrimas al ver sus imagenes, y al escuchar que ya no está, que está dormidito, y que ese largo camino ya no como futbolista, sinó como persona, se ha quedado cortado.
Cuántos partidos le han quedado por jugar? Cúantas sonrisas por regalar se lleva para él mismo? Cuántos gritos de euforia, cuantas lágrimas de emoción... Cuántos días se quedan sin poder ser vividos? No... ya no habrá amanecer para ti. Descanse en paz, Antonio Puerta.