No hay nada tan desagradable como un esposo o esposa llenos de amargura que agreden y desvalorizan a su cónyuge. A la vez, nada es tan hermoso como una relación amorosa que responde al magnífico plan de Dios. Cerraremos con un ejemplo brillante de este amor divinamente inspirado. Lo escribió un cirujano que lo vivió. Quizás sus palabras lleguen a conmoverlos profundamente, como me sucedió a mí.
"Estoy junto al lecho en que yace una joven mujer, el rostro propio de un postoperatorio, la boca torcida por la parálisis, grotesca. Una pequeña porción de su nervio facial, el que iba a los músculos de la boca, ha sido seccionado. Su rostro quedará así de ahora en adelante. El cirujano había seguido con fervor religioso la curva de tejido, se lo puedo asegurar. Sin embargo, para quitar el tumor de su mejilla, era inevitable cortar ese pequeño nervio.
Su joven esposo está en la habitación. Está del otro lado de la cama, y parecen estar juntos bajo la luz mortecina de la lámpara, ajenos a mi presencia, solos. ¿Quiénes son, me pregunto, él y esta boca torcida que he creado, que se miran y se acarician tan generosamente, con tanto anhelo? La joven esposa habla primero.
—¿Quedará siempre así mi boca? —pregunta.
—Sí —le respondo—. Quedará así porque cortamos el nervio.
Ella asiente, en silencio. Pero el hombre joven sonríe.
—A mí me gusta —dice—. Es simpática.
Sin dudarlo, se inclina y la besa en la boca torcida, y yo estoy tan cerca que puedo ver cómo tuerce sus propios labios para acomodarse a los de ella, para mostrarle que aún se pueden besar. Contengo el aliento, me lleno de asombro."
Ódiame por todo lo que te hice, Pero ódiame. Ódiame cada vez que regrese a tu pensamiento. Ódiame por ser quien soy. Ódiame por cada lagrima que de tus ojos ha salido Ódiame por cada vez que te lastime Ódiame por cada instante que pase a tu lado Ódiame por haberte hecho reír Ódiame por cada beso que no te di Ódiame por cada instante que pasaste a mi lado Ódiame por reír, por llorar, por sufrir y por amar. Ódiame por cometer errores... Errores imperdonables y que te hicieron derramar una lagrima de dolor, de amargura. Ódiame por que por mí perdiste a un amigo Ódiame por todo el dolor que te he causado Ódiame por olvidar tantos detalles que para ti valían mucho Ódiame por despertar en ti celos que no eran necesarios Ódiame por jurarte cosas que nunca cumplí Ódiame por haberte dejado ir Ódiame con todas tus fuerzas Ódiame por todas las heridas que te hice, las que cause Ódiame por haber despertado en ti alguna ilusión que el día de hoy mate Ódiame por querer darte lo mejor y haberte dado lo peor Ódiame por no ser quien tu necesitas Ódiame por el poco tiempo que en el que me fui metiendo en tu corazón Ódiame por darte lo peor de mí Ódiame por no darte lo que tu merecías Ódiame por causarte tanto dolor Ódiame por todo lo que no hice Ódiame por ser capaz de dar la vida por ti, prefiero verte feliz aunque no sea a mi lado, prefiero soñar contigo cada noche y no poderte ni abrazar, prefiero quererte como lo hago y en silencio a perderlo todo, prefiero estar lejos de ti para no hacer ya mas daño que estar cerca de ti y hacerlo Ódiame todo lo que quieras y todo lo que puedas pero nunca dejes de odiarme, nunca permitas que nadie te vuela a hacer llorar, no permitas que nadie como yo destruya tus amistades, no permitas que alguien te diga TE AMO como lo hice yo, no permitas que nadie te humille como yo, no permitas que nadie te dé celos como yo, no permitas que te lastimen, no permitas que nadie te vea, que se enteren que has llorado por mi, no permitas que nadie te destruya como yo, no permitas nunca que se burlen de ti, de tus sentimientos y pensamientos, no dejes de creer en las personas, no dejes de soñar, no dejes a tus amigos por mi culpa, no pierdas tu vida por mi culpa, por lo que hice, enséñate a olvidar y consigo a perdonar como una vez te lo enseñe, enséñate a no pensar en que no vales nada, que para mi valías mas que nada en la vida, por el que yo, esta persona que verdaderamente no vale nada, daría su vida por verte feliz, sonriendo, viviendo sin mi, el problema no fuiste tu si no yo, yo no supe aprovechar todo lo que me ofreció la vida a tu lado, y lo deje escapar. Sabes que es lo que más odio? Que hoy te tengo que olvidar... Ódiame por amarte tanto Ódiame por amarte como lo hago Ódiame por perderte Ódiame por todo Por favor, te pido que me odies, con todas tus fuerzas, con todas tus ganas, y que nunca dejes de hacerlo, que mientras lo hagas, sabré QUE AUN PIENSAS EN MI.
Cada vez que se cometa un error o se haya sido abatido por la vida, no hay que quedarse demasiado tiempo pensando en ello. Los errores son la forma en que la vida le enseña a uno. La capacidad de cometer errores ocasionalmente es inseparable de la capacidad de lograr las propias metas. Nadie gana de todas, todas, y las fallas que se tienen, cuando ocurren, son simplemente parte del propio crecimiento. Hay que sacudirse los errores. ¿Cómo podría uno conocer sus límites sin una falla ocasional? Nunca hay que rendirse. Ya llegará el turno de uno.
Estamos en el mundo fugazmente. A veces nos da miedo pensar en ello...
Nos aferramos a las cosas materiales pretendiendo no partir jamás de esta vida.
Tan complejos somos y tan complicadas nuestras ideologías que concluimos sumidos en la confusión, repletos de palabras huecas y teorías enfrentadas que nos alejan de la Verdad tan ansiada.
Pero siempre, si nuestros corazones son buenos, aparece la Luz que nos guía hacia la Única Respuesta: ¡DIOS!
Después de un tiempo, uno aprende la sutil diferencia entre sostener una mano y encadenar un alma.
Y uno aprende que el amor no significa recostarse y una compañía no significa seguridad.
Y uno empieza a aprender... que los besos no son contratos y los regalos no son promesas.
Y uno empieza a aceptar sus derrotas con la cabeza alta y los ojos abiertos.
Y uno aprende a construir todos sus caminos en el hoy, porque el terreno de mañana es demasiado inseguro para planes... y los futuros tienen una forma de caerse en la mitad.
Y después de un tiempo uno aprende que si es demasiado hasta el calorcito del sol quema.
Así que uno planta su propio jardín y decora su propia alma, en lugar de esperar a que alguien le traiga flores.
Y uno aprende que realmente puede aguantar, que uno realmente es fuerte, que uno realmente vale.