Esta es mi generación. Son todos los que están pero faltan muchos algunos sencillamente estan ya, muertos, usaban y abusaban de las drogas y traian un viento fresco, joven y lleno de nuevos rumbos. Han quedado ahí, en el medio de dos tiempos, tal vez por eso siguen cantando al amor. Pero sobre todas las cosas, siguen siendo ... amigos.
Porque...
Un amigo es la imagén que tienes de ti mismo.
Robert Louis Stevenson., 1850-1894, Gran Bretaña.
Este fin de semana , no discutan, sean felices y cuiden de sus amigos como de si mismos.
Video: " Dónde estás", Jaime Urrutia ( Gabinete Caligari), junto a Andrés Calamaro (Los Rodriguez), Loquillo (Loquillo y los Trogloditas) y Enrique Bunbury ( Heroes del Silencio)
La luna y el niño juegan un juego que nadie ve; se ven sin mirarse, hablan lengua de pura mudez.
¿Qué se dicen, qué se callan, quién cuenta una, dos y tres, y quién tres y dos y uno y vuelve a empezar después?
¿Quién se quedó en el espejo, luna, para todo ver? Está el niño alegre y solo; la luna tiende a sus pies
nieve de la madrugada, azul del amancer; en las dos caras del mundo —la que oye y la que ve— se parte en dos el silencio, la luz se vuelve al revés, y sin manos, van las manos a buscar quién sabe qué, y en el minuto de nadie pasa lo que nunca fue...
"Retrato de la madre del artista" 1896, Pablo Ruiz Picasso a la edad de 14 años, Museo Picasso, Barcelona.
VEN, MADRE, A DESCANSAR...
Ven, madre, a descansar de todos tus trabajos hasta el jardín umbroso que cultivo en mis sueños, a la luz de luciérnagas y áureos escarabajos y la mágica ayuda de esos seres pequeños,
los gnomos, que se visten con trajes escarlata y brotan cuando alumbran las primeras estrellas, que usan zapatitos con hebillas de plata sin dejar en el musgo la marca de sus huellas.
Cantarán para ti la cigarra y el grillo, ocultos entre hiedras, glicinas o jazmines. Y con las hojas muertas haremos un castillo con muros almenados en oro y amarillo, hasta que se deshaga por sobre los jardines (en tanto la cabeza sobre mi hombro inclines).
"No me llames poeta", Marilina Rébora, Buenos Aires, 2002
Siento haber podido causar preocupación en vosotros, especialmente a Ixmu y Tartacha que se han acercado a Blogger por ver que me pasaba; las que me conoceis ya sabeis de estos periodos en los que me recluyo en mi misma como una especie de "ejercicios espirituales" en los que me impongo como penitencia la abstinencia del teclado que no es sino un aparente alejamiento de vosotros.
Este mes de Mayo es algo especial para mi, tengo un buen número de vidas que celebrar pero tambien alguna muerte y las ausencias me vierten en una meditación melancólica y ausente en la que sólo siento consuelo en la literatura que más amo, la poesía, mi refugio entre letras y tintas.
Quiero dejaros por ser el Mayo el mes de las flores, un poema que no es sino exaltación y gloria de la más hermosa, la rosa, símbolo eterno de lo más preciado al corazón que no es sino el amor en ese viaje en que nos hemos encontrado, que no es sino la vida.
Con el mio, mi amor y un beso.
Una sola rosa es todas las rosas y es ésta; el irremplazable, el perfecto, el dócil vocablo que encuadra el texto de las cosas.
Cómo decir alguna vez sin ella lo que fueron nuestras esperanzas, y las tiernas intermitencias en nuestro continuo viaje.
Para Tartacha por que sea feliz en su nuevo hogar, que ella llamó "muñequero" y que a mi me hizo gracia, con todo mi cariño.
Cuando la buena señora Hay volvió a la ciudad luego de su estancia en casa de los Burnell, les mandó a las niñas una casa de muñecas. Era tan grande que el cochero y Pat la llevaron al patio, y la dejaron ahí, apoyada en dos cajones de madera junto a la puerta de la despensa. Nada malo podía pasarle, era verano. Y quizás se le habría ido el olor a pintura cuando hubiera que entrarla. Porque, realmente, el olor a pintura de esa casa de muñecas (“¡La deliciosa señora Hay, por supuesto; tan dulce y generosa!”) -el olor a pintura era suficiente para enfermar a cualquiera, en la opinión de la Tía Beryl. Aún antes que la desenvolvieran. Y cuando lo hicieron…
Ahí estaba la casa de muñecas, de un verde espinaca oscuro y aceitoso, realzado con amarillo brillante. Sus dos sólidas y pequeñas chimeneas, pegadas al techo, estaban pintadas de rojo y blanco, y la puerta, por el brillo amarillento del barniz, parecía un trozo de caramelo. Tenía cuatro ventanas, ventanas de verdad, con vidrios divididos por gruesas rayas verdes. Y hasta tenía un pequeño porche pintado de amarillo, con grandes grumos de pintura coagulada colgando de los bordes.
¡Es perfecta, perfecta esta casita! ¿A quién podría importarle el olor? ¡El olor a nuevo es parte del encanto!
“¡Que alguien la abra rápido!”
El gancho en el costado estaba hundido. Pat lo forzó haciendo palanca con su cortaplumas, y todo el frente de la casa se balanceó hacia atrás, y… ¡allí estaba!, pudimos verlo todo de una vez: la sala, el comedor, la cocina y dos dormitorios. ¡Este es el modo de abrir una casa! ¿Cómo es que no se abren así todas las casas? ¡Cuánto más emocionante que espiar a través de la rendija de una puerta un pequeño recibidor, en el que sólo hay un perchero y dos paraguas! Esto es lo que uno ansía saber sobre una casa cuando pone su mano en el llamador. Quizás es así como Dios abre las casas en medio de la noche mientras da un paseo silencioso con un ángel...