Pienso en otoños que ya fueron, pienso en otoños que volvieron, sin tí, no es igual. Busco en tus ojos mi destierro; sigo tus pasos, voy a tientas, dí; ¿a dónde van?
Quise llorar por tí y por mí un día más.
La luna esconde su mirada, y yo, yo quiero conquistarla. Ya ves, todo sigue igual.
Un llanto lento, un llanto amargo, un llanto, al fin, deseperado. Y yo no sé llorar.
Quise soñar por tí y por mí un día más.
Y no me asusta gritar, tu nombre en la oscuridad, en este exilio que me has obligado a compartir.
Es como un filo de navaja este camino que ahora sigo, amor no volveré..
Fui a encontrarme en tu mirada y al sentirme enamorada era menos fragil junto a ti pero todo era mentira te marchaste de mi vida y me perdi.
Sigue vivo tu recuerdo, me hace daño, si te pienso estoy triste, pero estoy de pie, aunque me hayas olvidado, se que tarde o más temprano vas a entender cuanto te amé.
Algun dia sin pensarlo me vas a extrañar despacio algun dia una mañana sentirás que te hago falta en tu interior vas a sentir amor nadie sabe lo que tiene hasta que al final lo pierde.
Cada vez que vuelvo a verte no lo niego aún me duele pero sé que un dia estaré bien aunque me hayas olvidado sé que tarde o más temprano vas a entender cuanto te amé.
No sé por qué te quiero será que tengo alma de bolero tú siempre buscas lo que no tengo te busco en todos y no te encuentro digo tu nombre cuando no debo.
No sé por qué te quiero si voy a tientas tú vas sin freno te me apareces en los espejos como una sombra de cuerpo entero, yo me pellizco y no me lo creo.
Si no me hicieran falta tus besos me tratarías mejor que a un perro piensa que es libre porque anda suelto mientras arrastras la soga al cuello.
Querer como te quiero no va a caber en ningún bolero te me desbordas dentro del pecho me robas tantas horas de sueño me miento tanto que me lo creo.
Si no me hicieran falta tus besos...
Querer como te quiero no tiene nombre ni documentos no tiene madre no tiene precio soy hoja seca que arrastra el tiempo medio feliz en medio del cielo.
Dime tu nombre, y te haré reina en un jardín de rosas tus ojos miran hacia el lugar dónde se oculta el día.
Has podido ver donde morirán los oscuros sueños que cada día vienen y van, soy el dueño del viento y el mar.
Al pasar el tiempo despertarás y descubrirás cientos de rosas a tu alrededor, hoy la luna y mañana el sol, y tú sin saber aún quién eres, desde el país donde mueren las flores, dime que aún creerás en mí.
Dime tu nombre, y te haré reina en un jardín de rosas tus ojos miran hacia el lugar dónde se oculta el día.
Has podido ver donde morirán los oscuros sueños que cada día vienen y van, soy el dueño del viento y el mar.
Al pasar el tiempo despertarás y descubrirás cientos de rosas a tu alrededor, hoy la luna y mañana el sol, y tú sin saber aún quién eres, desde el país donde mueren las flores, dime que aún creerás en mí.
Dime tu nombre, y te haré reina en un jardín de rosas tus ojos miran hacia el lugar dónde se oculta el día.
Dime tu nombre, y te haré reina en un jardín de rosas tus ojos miran hacia el lugar dónde se oculta el día.
Dime tu nombre, y te haré reina en un jardín de rosas tus ojos miran hacia el lugar dónde se oculta el día.
Dime tu nombre, y te haré reina en un jardín de rosas tus ojos miran hacia el lugar dónde se oculta el día.
Sírvete entretanto lo que te apetezca. Redimirte quiero más sin sobresaltos. Sobre los tejados se escapa la tarde, humo de un cigarro que fuma Gardel. En el dulce licor que me hiere salvaje, en los garabatos que hago en el mantel. Esperaré. Y si no vuelves, bajo el olivo me quedaré dormido. Esperaré, por si te pierdes, saldrá la luna, fanalico encendido. Te regalo mi capa, mi capa de color grana. Mi triste sonrisa alzada en las ramas, en los gallardetes, en las banderolas. Yo te haré un vestido de un rojo amapola. Nana del marinero nudo de antojos, que nadie te amará tanto como yo. Si ahora pudiese estar mirando tus ojos iba a estar escribiendo aquí esta canción. Esperaré. Y si no vuelves, bajo el olivo me quedaré dormido, y dormiré entre libros prohibidos. Al olvido de un tiempo que añoro. El que viví contigo. Mi caballo negro yo te lo regalo. Carbón, ramas secas al enamorado. Perdonarte quiero más no tengo prisa. Disculpa un momento, que me desenredo. Sírvete entretanto, lo que te apetezca. Redimirme quiero, más sin sobresaltos. Tuyo es el triunfo sabor amargo, del seco fruto del desencanto. Laurel del triunfo, sabor amargo del seco fruto del desencanto.